Los
personajes Xena , Gabrielle y Argo son propiedad de mca universal/studios usa y
Renaissance Pictures.
Este relato
no pretende infringir ningún derecho, ni se persigue animo de lucro.
Esta historia apoya el
subtexto, así que ya lo sabes si no te gusta seguramente existen otros F.F que
estén de acuerdo a tu mentalidad.
Quiero
dedicar este F.F a todas las xenitas, especialmente a quienes conocí desde
adentro: para vos Rossie, Lila, Pita, UberJoxer y para Lidia a quien empiezo a
conocer y aprecio mucho. Ah! Me olvidaba: Para todos los antisubtexto y los homo
fóbicos!!!...jejjejejej...de onda, he?
Gracias
a mi hermano Emanuel por ayudarme en este F.F y por la paciencia que tiene
conmigo.
Dedicado
para mi súper heroína Najara y a Gabrielle.
Gracias Kevin
por el talento que nos ofreciste en cada capitulo y sobre todo por darle vida a
Ares. Que en paz descanses, amigo. Hasta siempre.
La elección: El destino esta escrito....
Salió
del agua, vestida de sensualidad, cada gota de agua dulce se deslizaba por su
piel redibujando su bella figura.
Najara
la observaba desde la costa, casi atónita, había deseado verla así desde la
primera vez que la conoció; se puso de pie, estaba inquieta: Gabrielle se
aproximaba a ella vestida en cuerpo y alma, tal y como los dioses le habían
forjado algún día en el Olimpo. Sus latidos acelerados le hicieron estremecer
su ser. La bardo sabia que Najara la amaba, pero ella aun no tenia en claro que
era lo que sentía, si solo la quería como amiga o en su corazón anidaba un
sentimiento mas fuerte. No quiso ponerse a pensar en Xena. Ahora eran solo ella
y Najara, y deseaba a esta mujer.
Najara
deposito sus manos en la cintura de la bardo, esta la rodeo con sus brazos... su
piel era tan suave, su respiración era la suya... Se besaron, entre besos
cortos, Najara beso su cuello y susurró:
-Nunca
te había visto así...
-Shhh...
yo también voy a verte así- Sentencio, con una leve sonrisa que se desvaneció
para volver a besar a Najara.
La
bardo aproximo aun mas su cuerpo húmedo a la guerrera, esta cerro sus ojos al
sentir los labios de Gabrielle vagar parsimoniosamente por su cuello, buscando
luego el nuevo encuentro de sus labios; las bocas se unieron ansiosas, entre
precipitadas y calma, tan lento, tan suave, tan caliente... dando paso al frenético
encuentro de sus lenguas. Dándose paso a la concentración de las manos,
surtiendo consecuencias para desencadenar así la mas anhelada forma de hurgar
en el placer.
-Ahora
no hay nadie...- Justifico la bardo.
-Esperaba
que lo mencionaras...- Ahogo su voz en un beso con Gabrielle.
La
bardo le quito el casco, despojo sus hombros de los breteles de su atuendo,
poniendo especial atención cada
uno de sus movimientos, luego deslizo sus dedos por el pecho de Najara para
rozar sus senos y sintió el estremecer de esta, entonces desabrocho el cinturón
de la guerrera para proceder a quitarle por completo el vestido. Allí estaban
los cuerpos desnudos, uniéndose en tiernos abrazos, entre besos y caricias.
Najara recostó delicadamente a Gabrielle sobre la manta, procediendo a jugar en
su boca. Najara se alejo entonces para comenzar a dibujar un camino descendente
hacia el vientre en una sutil sucesión de besos, ayudándose con la lengua;
ascendió para detenerse a jugar entre los pechos de Gabrielle, quien no pudo
evitar gemir cuando su amante recorrió con su lengua la erección de sus
pezones, los succiono; y volvió al rostro de Gabrielle, deposito un beso en su
frente, le beso los labios, la miro a los ojos:
-Te
deseo Gabrielle... Te amo y quiero hacerte mía ahora – Susurro...
-Hazlo...-suplicó
Gabrielle y tomo el rostro de Najara entre su manos, la beso nuevamente:
-Eres
lo mas dulce que he tenido...desde hace mucho tiempo. Hazme tuya....
Najara
volvió a bajar cuidadosamente hasta su vientre, con la diferencia de que ahora
no detendría su camino, separo los muslos de su bardo, los acaricio...
Gabrielle tímidamente abrió sus piernas. Najara acerco su rostro a esa zona
sensible y deliciosa...Recorrió ese espacio con toda la longitud de su lengua,
dejando su efecto a lo largo de ese bello surco, lo que provoco que Gabrielle
encorvara su cintura alejándola del suelo.
-Haaa....Najara...-
exclamo en su respiración acelerada. Su amante exploro cada espacio, lamió,
succionó, chupo y relamió ese lugar, ese punto exacto donde cualquier mujer
estallaría de excitación...
-Najara,
no resisto.....haaaaaa! Najara, por favor...haaaaa....por todos los dioses!- Rogó
la bardo con su voz entrecortada combinada entre jadeos y gemidos, sus piernas
estaban debilitadas, el placer que estaba sintiendo era extremo, había abatido
cada uno de sus nervios... Cada lamida colmo toda la entereza de su cuerpo, y
sin perder tiempo una ola de placer se libero cuando Najara se retiro para dar
paso a la ultima enervación de placer de su pequeña. Todo el hermoso cuerpo de
su pequeña estaba exhausto, con la guardia baja. La bardo la miro:
-Ven,
abrázame....-sonrió, recuperando el aliento.
Najara
se acerco y la cubrió con el doblez de la manta y la acurruco entre sus brazos.
-Najara,
nunca había sentido esto.- Comento Gabrielle.
-Yo
tampoco, mi amor- Aseguro.
Se
sumieron en un beso suave, delicado y amoroso. Una de las manos de Gabrielle
logro endurecer los pechos de Najara.
-Ahora
me toca....- Susurro la bardo con voz insinuadora, entre una sonrisa de picardía.
-No
te detendré, Gabrielle.- Sonrió Najara, besando a Gabrielle que pronto se
perdió en su cuerpo.
Al
día siguiente...
-Najara!
Necesito vendas.- Vocifero Gabrielle
La
guerrera se acerco la bardo atendía a una niña que lloraba por el dolor
provocado por una herida sangrante en su brazo.
-Aquí
tienes, Gabrielle.
-Gracias.
-¿Como
te llamas?- Pregunto Najara a la niña.
Así
se estableció una conversación divertida, y la niña olvido su dolor, sus
lagrimas se secaban. Gabrielle, mientras vendaba a la niña, advirtió la
dulzura que había en la voz de Najara, y como así sin mas había hecho que la
niña acabara con su llanto, acción que ella no pudo lograr previamente. Era
como si solamente lo hubiera con su sonrisa. “Que bella se ve”, pensó.
Transcurrían
los meses, Xena venia cada tanto a comer con ellas. Xena entendió que Gabrielle
estaba feliz, por que tal vez ahora estaba enamorada...
La
princesa guerrera no quiso hablar acerca de cuanto la extrañaba. En realidad
para no estar sola había aceptado la compañía de Joxer y cualquiera
imaginaria el esfuerzo que eso implica; Joxer concurría con ella a visitar a
Gabrielle.
La
adoraba pero no diría nada a la bardo, aunque muriera. Xena había notado el
interés que Gabrielle prestaba a cada palabra que Najara decía y la forma en
que se miraban, las sonrisas, gestos que ambas se dedicaban, ¿quien lo negaría?:
inevitablemente allí estaba naciendo algo, eso que Xena imagino que había
siempre entre ellas, pero por celos y furia jamás quiso preguntarle a Gabrielle,
temiendo que esta le confirmara su sospecha.
Una
tarde estando las dos solas...
Luego
de una amena charla recordando todas esas cosas que vivieron juntas. Xena quiso
saber:
-¿La
amas?
Gabrielle
levanto su mirada al cielo, miro el paisaje
a su alrededor, suspiro y puso de pie:
-No
lo se. Ayer estuvimos aquí juntas, fue... como estar en los campos Elíseos;
creí soñar. Me dijo que me amaba, en todo estos días he sentido un
sentimiento de bienestar y paz, cuando se acerca a besarme, o tan solo con su
roce... no lo se, Xena...
Xena
trato de evitar con toda su alma no demostrar todo el enojo, la profunda
angustia que todo ese comentario le causara. Entonces cuestiono:
-¿No
lo sabes?, como es qu.....
-Me
estoy enamorando de ella- interrumpió la bardo - Ella me dijo que me amaba y no
me ha exigido nada, ella esta dándome todo sin esperar nada... es tan bella.-
Suspiro, mirando en la nada como si estuviera hablando sola.
Xena
se apoyo, se recostó aun mas en su dolor.
La
guerrera ya no quiso continuar con la conversación, lamentó haberla iniciado.
Miró a Gabrielle y con el rictus
de su boca, trato de fingir su alegría por la bardo.
Najara
temía cada día que Xena le dijera algo a Gabrielle. Najara no era justamente
idiota, como para no darse cuanta que la princesa guerrera la querría como algo
mas además de amiga. Pero confiaba en que Gabrielle no la traicionaría, antes
que decirle lo que pasaba por su corazón; ese pensamiento aliviaba la aspereza
de sus celos.
Una
mañana al orfanato llego una joven, cargaba con un bolso, tenia unos hermosos
ojos verdes, llamativas cicatrices en su rostro, su cabello era de color caoba,
lo llevaba recogido en un rodete, en sus ojos se reflejaba el dolor, esta tenía
una capa con la que cubría su brazo derecho el cual lo tomaba con su mano
izquierda. Najara la vio acercarse al lugar y corrió a su encuentro. La tomo
del brazo para ayudarla, recostándola en el tronco de un árbol cercano:
-¿Que
te sucedió? Déjame ver.
Najara,
se sorprendió al ver que a la joven le faltaba el brazo.
-Hace
mucho años lo perdí, pero el dolor no ha cesado. Es insoportable- Gimió de
dolor – ¿Puedes ayudarme?
-Haré
lo que pueda.
La
joven levanto la mirada, para agradecerle; pero quedo prendada de los ojos de la
guerrera, de la amabilidad y simpleza de su persona. En ese instante sus miradas
se cruzaron y el silencio se adueño de ambas; Najara se sintió súbitamente
atraída por la joven, pero lucho para
sacar esa idea de su cabeza, ahora en su vida estaba Gabrielle la mujer que mas
amaba y le debía lealtad.
-
Mi nombre es Thelassa- Interrumpió la joven,
-Soy
Najara. Bien, Thelassa. Espera aquí.
La
mujer asintió con la cabeza sin abandonar los ojos de la guerrera.
De
improviso sintió como si las heridas de su alma se cubrieran de miel. Observo a
Najara hasta que esta se perdió en la lejanía. Reconoció un rostro: era
Gabrielle.
-¿Eres
tu?- Pregunto la bardo- ¿Como has estado?¿ estas aquí por tu brazo?
-Así
es. Esa muchacha, Najara, dijo que volvería. Sabes el dolor es mas fuerte cada
mañana
Gabrielle
puso su mano sobre el hombro de Thelassa:
-Najara,
te sanara, ella sabe de estas cosas es una gran curandera, ya lo veras. ¿Quieres
agua?
-Si,
me gustaría, por favor
Gabrielle
que se había arrodillado para hablar con ella se levanto, y en ese instante
Thelassa la detuvo:
-Gabrielle,
¿donde esta Xena?
-Ya
no viajamos juntas. Ahora vivo aquí con Najara. Ella y yo....-sonrió la
bardo-..estamos juntas.
Thelassa
sintió como si una piedra rompiera la calma y armonía de la superficie de un río.
Najara
la llevo dentro de la casa, le dio una habitación dentro de la casa donde vivían
Gabrielle y Najara; le coloco el bálsamo correspondiente y la vendo, luego
procedió a colocarle la prótesis del brazo esculpido en madera que le ayudaba
a realizar ciertas actividades.
-Solo
debes estar en reposo, el dolor será mas cuando llegue la noche y puedes irte y
regresar mañana..
Gabrielle
se acerco a Thelassa.
-¿Por
que no te quedas esta noche? Cena con nosotras. Tenemos muchas cosas que
recordar, ¿no es así? Mañana si tu brazo esta bien podrás irte si deseas o
puedes quedarte durante el tratamiento. Además Najara esta de acuerdo.
Najara
asintió con un gesto.
-Eres
muy gentil Gabrielle. Ambas son muy gentiles. No quisiera causar molestias,
pero... a decir verdad, no tengo donde ir.
-¿Lo
ves?, quédate aquí. Si lo así lo quisieras puedes ayudarnos aquí. Por lo que
has podido ver tenemos escasos voluntarios, que trabajan con esfuerzo y tu también
serias de gran ayuda para nosotras.
El
rostro de Thelassa se ilumino.
-Desde
la primera vez que te he conocido, siempre encontré un consuelo en ti, y muchas
cosas han cambiado para bien. Gracias, Gabrielle, Najara. ¡Los dioses las
bendigan!- Se puso de pie y abrazo a Gabrielle, en tanto sus ojos tímidos
buscaron los de Najara, la cual quiso esquivar sus ojos...pero no pudo.
Meses
mas tarde....
-Tobías
Najara necesita vendajes limpios. Llévale velas, una espada, hay una gangrena.-
Ordenó Thelassa-
-Si,
de inmediato.- Se apresuro el joven aprendiz, que era voluntario en el orfanato.
Pero
aunque se encontraba muy ocupada. Sentía una angustia en el pecho, lo que
inevitablemente sucedió la mañana anterior la molestaba de gran manera, estaba
arrepentida de algo que había hecho: confesarle su profundo amor a Najara, todo
había sucedido muy rápido; pero a pesar de tanta pena le consolaba saber que
Najara sentía lo mismo por ella, estaba segura, pero la guerrera era toda una
mujer como para lastimar a su bardo que mas que su amante, en esos últimos días
se convirtió en su amiga. Un día luego de conocerla, de haberla escuchado
hablar... respiro el nacer de la ternura, las aves aumentaron el volumen de sus
trinares, los rayos del sol se hacían mas brillantes, la necesidad de estar a
su lado, precisaba su atención a cualquier instante, unas
alas furtivas cosquilleaban en su
estomago, quería abrazarse a su cuerpo como si mañana acabase el mundo;
deseaba sus besos, deseaba saber que le pertenecía en cuerpo y alma. Abrió y
cerro sus párpados: sin saber ni como ni cuando... estaba enamorada de Najara.
Esa
noche la bardo y Najara, estaban en la cama, cada quien es su mundo... ya no era
como antes, los juegos de amor ya no las unía en cuerpo y alma, en piel y
deseo, en amor y placer. La voz de Gabrielle sonó apesadumbrada:
-¿Que
nos ha pasado Najara?- se sentó en la cama y cuestionó- ¿Por que no me lo
dices?¿Por qué te quedas callada sin decir nada?
La
guerrera ya no aguanto:
-Amo
a otra persona.
-¿Es
Thelassa, verdad?
-Si,
es ella. Maldición, Gabrielle! Perdóname... jamás quise lastimarte, no quise
besarla hasta que supieras esto- Se abrazo a la bardo, ambas se abrazaron,
Najara la beso en al mejilla. –Te quiero, eres todo para mi....pero ya no es
como antes, tu lo sabes.
-Si,
si lo se...Creo que mi lugar ahora es volver con Xena.
-Si
asi eres feliz.....
-No
lo se- contesto, acurrucándose sobre Najara. Ambas se durmieron.
Su
cabalgar era ansioso, su felicidad era a la vez como un pesar, por que ella
estaba con pena, ¿por que le decía: “Ven a buscarme”?. Cuando finalmente
llego al orfanato, allí estaba la mujer que amaba y que ahora seria suya de
alguna manera.
-Xena!....que
bueno que has llegado, quiero partir de aquí cuanto antes.
-¿Qué
sucede, Gabrielle?
La
bardo cuando rodeo sus brazos en la cintura de Xena, solo atino a llorar...
-Najara,
ama a alguien mas...-Afirmo con su voz entrecortada por el llanto.
-Shhh...por
favor Gabrielle, ahora es momento de decirlo...y ya no temo, ya no quiero
perderte....
Gabrielle
fijo su atención en esas palabras, la miro a los ojos.
-Te
amo, mas que a nada. Siempre lo hice y presentí que tu también en algún
momento me amaste, pero no fui lo suficientemente valiente para decírtelo...-
Sentencio la princesa guerrera con sus ojos azules húmedos de ganas y anhelos,
de amor y angustia.
-Ho,
Xena.....yo...no sabia que tu...sintieras eso por mi. ¿Por que no me lo dijiste
y evitabas este dolor?, ¡por que Xena, si yo te adoraba con todos mis
sentidos!- Exclamo, con alegría y tristeza.
Sus
miradas se fundieron entre si, sin mas, ya nada tenían que perder, el tiempo
era de ellas y nada mas. Sus labios presurosos y tímidos, se acariciaron, se
humedecieron al acompasado ritmo del amor que no tardaría en nacer, su amor ya era un hecho desde hace un tiempo sin saberlo,
todavía... todas las flores, los capullos, la primavera renacía junto a todo
el amor que se sembraba, ya no se recordaba el desengaño, solo eran dos: Xena y
Gabrielle; Najara y Thelassa, el amor despertaba en cada sitio de sus destinos.
-Thelassa,
te amo.- Susurro Najara, como exhalando el ultimo suspiro.
-Ya
te lo he dicho, yo también te amo-sonrió- Solo me faltabas tu... –Najara
interrumpió su voz, y su aliento, para devorar su boca dulcemente, así como
solo dos victimas de Cupido lo harían. Y así el día transcurrió entre besos
y caricias, amor y cortejos de aves...
Afrodita
solo sonreía, su capricho estaba cumplido... ¿pero Gabrielle: Olvidaría a
Najara, aun estando con su alma gemela?
La
Diosa del Amor sabia el secreto...
¿FIN?