POR TI VOLVERÍA EL TIEMPO ATRÁS
Por: Sheila Segovia.
Disclaimers: Los personajes de "Xena , Gabrielle,
Argo y Hércules pertenecen a Reinaisse Pictures MCA/Universal, "(aunque
en realidad este último pertenece 100 % a la mitología griega)" .
Ares y Artemisa pertenecen a la Mitología Griega, los personajes de Loghánus,
Frawitz, Kadeuz y Gímor, los lugares de Zyrita y Kúzter
pertenecen a mi loca imaginación, osease a mí, je,je.
Aviso: Este es mi segundo fan. Se aceptan,
comentarios, criticas (aunque sean muy duras) y sugerencias, a la siguiente
dirección
antaresmx@yahoo.com.mx
Advertencia: En este fanfic se narran escenas de
amor entre dos personas adultas pertenecientes al mismo sexo, si eres menor de
edad, o te sientes herido (a), asustado (a), molesto (a), etc, etc, etc, por
este tipo de relaciones y sientes que es antinatural o algo por el estilo, te
recomiendo que busques otra cosa. Pero recuerden " Desde los tiempos
mitológicos el amor no se ha basado solamente entre un hombre y una mujer,
todos somos libres de amar a quien se adueñe de nuestro corazón, que importa
que sexo posea"
Dedicatoria: Este fan se lo dedico en especial a una
amiga Karla Hernández, gracias por tus comentarios, y a todos los mortales
que han escrito fanfic. Sigan así por que la imaginación es lo ultimo
que debemos abandonar en esta vida. ¿Qué por que repito esta
frase?, Pues por que así debe ser, je,je, Espero que este fan les guste.
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Prologo.
El desayuno del rey Loghánus
fue interrumpido abruptamente por el guardián de los calabozos.
¡Rey Loghánus, rey Loghánus!, ¡La
rueda!, ¡La rueda del tiempo!
¡¿Que sucede con la rueda del tiempo
Kadeuz?! – Loghánus lo tomo por los hombros
La… La han… la han robado mi rey
¡¿Qué?!, No… no puede ser… - Loghánus
se dejo caer en su silla pensativo – rápido, tráiganme al escriba real.
Inmediatamente fue llamado
el escriba y se puso a disposición de su majestad.
¡Escribe Pronto!
El escriba hizo como su rey
le dijo, al terminar…
Necesito al más veloz de mis mensajeros…
Este fue llamado con
prontitud.
Toma este mensaje y daselo a Xena… y escúchame
bien, no me importa que la tengas que buscar hasta por debajo de las piedras
solo encuéntrala entrégale esto y pídele que se apresure, o si no te
aseguro que colgaras cabeza a bajo de las murallas de este castillo. ¿Entendiste?.
Sssí su majestad… - tanto el joven
mensajero como todos los de la corte se quedaron sorprendidos por la actitud
de su rey jamás habían oído semejantes amenazas de parte de él.
Ahora el destino del mundo entero esta en
manos de Xena… - el rey se dirigió a uno de los ventanales y miro el
cielo. – ¡Por Zeus Xena llega pronto!
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Capitulo I
Un Mensaje Urgente
Era ya medio día, Xena y
Gabrielle viajaban por un camino directo a la aldea Ziryta, era invierno y el
viento helado golpeaba el rostro de Xena, Gabrielle iba sujeta fuertemente a
la cintura de Xena, cubierta por una manta y su rostro estaba recargado en la
espalda de Xena, a pesar de que esa situación le agradaba a Gabrielle ambas
esperaban llegar lo antes posible a una tibia y cálida posada en donde tomar
una buena comida y un buen baño caliente… Gabrielle pensaba además como
decirle a su mejor amiga que estaba completamente enamorada de ella…
"Muy bien creo que ya lo tengo… -
pensó la bardo – le diré < Xena somos amigas, ¿verdad?>, y
ella me contestará < ¡por supuesto Gabrielle!>, y yo le diré
< y las mejores amigas se tienen un gran afecto ¿cierto?> Y ella
me dirá <cierto>, y yo le diré < entonces no es extraño
que se amen ¿verdad?>, y ella me dirá <Mmmh, no creo que
no> y yo le preguntaré <¿sabes que te amo?> y ella me
sonreirá y me dirá < yo también te amo Gabrielle> y yo le
preguntaré < ¿en verdad?> y ella me responderá <claro
que sí… eres como una hermana para mí>" ¡Fantástico!… ¡no
puedo creer que…!…upss… - calló al ver que exteriorizaba en voz alta
sus pensamientos… -"¡Dioses!, me pregunto si todo lo que he pensado
lo ha escuchado Xena. ¿Lo habré dicho en voz alta?"– pensó la
bardo. Pero la respuesta le llega enseguida.
Vamos Gabrielle no desesperes ya casi
llegamos, además nos hemos enfrentado a inviernos más duros que este.
He, sí sí, tienes razón, - "uff"
– dijo para sí Gabrielle en su pensamiento – hey mira Xena – dijo
Gabrielle mientras se asomaba por encima del hombro de la guerrera – ahí
esta la aldea de Zyrita.
Muy bien apresurare el paso de Argo… sujétate
bien.
"Puedes estar segura de que lo haré"
– pensó Gabrielle al mismo tiempo que esbozaba una pequeña sonrisa.
Xena espoleo a Argo y esta
inmediatamente respondió a las ordenes de su dueña… minutos más tarde
llegaron frente a la única posada que tenia ese lugar… afortunadamente
para Xena y Gabrielle poca gente visitaba ese lugar en invierno. Desmontaron
y Argo quedo al cuidado de un jovencito, nieto del dueño de la posada. Xena
y Gabrielle entraron en la hostería, la cual estaba tibia y el olor de la
comida impregnaba el lugar, cosa que a la bardo fascino, respiro hondo y se
volvió hacia Xena quien esbozo una sonrisa…
- De acuerdo, de acuerdo, ya sé… - le
dijo a su bardo.
Un anciano salió detrás
de la puerta de la cocina y fue directamente a saludar a sus dos amigas, una
gran sonrisa se dibujo en su surcado rostro.
- Xena hija… que gusto verte y a ti también
pequeña ¿ sigues siendo tan buen bardo como siempre? – le dirigió a
Gabrielle una dulce sonrisa
- Sí, eso creo … la joven bardo se
ruborizo un poco y volvió a aspirar el aroma que despedía la sopa
proveniente de la cocina. Ante lo cual el viejo soltó una pequeña
risita.
- Hola Frawitz – le dijo Xena al tiempo
que le daba un fuerte apretón de manos.
- Uh, vaya sigues tan fuerte como siempre
Xena… pero ten consideración de este pobre viejo cuando le saludes que
ya sus tiempos de fuerza le han abandonado.
- Lo siento Frawitz – le dijo Xena
sonriendo levemente.
- Sí, no te preocupes hija pero vengan, siéntense
y relájense, enseguida les traeré comida y un poco de vino.
Gabrielle miró hacia la
gran chimenea del lugar y se concentro en sus llamas, de repente dejo
escapar un gran suspiro.
- ¡Vaya hermoso suspiro Gabrielle!, se
puede saber ¿a quién lo dedicas? – le dijo Xena sonriente, al tiempo
que posaba sus antebrazos en la mesa.
- ¿He?, - la bardo se volvió lentamente
hacia Xena, mientras le respondía – no es nada solamente me siento a
gusto de estar aquí, me encantará darme un buen baño con agua caliente,
y dormir entre un montón de frazadas.
- Sí, tienes razón este tiempo es para
pasarlo en la cama… - Xena miró hacia la fogata un momento.
- Contigo… – dijo la bardo
inconscientemente… se dio cuenta de lo que dijo al ver que Xena le
miraba extrañada. – "¿qué dije, qué dije?,¡ha sí!"- pensó,
y rápidamente busco alguna respuesta a su comentario - bueno lo que
quiero decir es que contigo diciendo eso se me hace extraño que te
hayan…
- Bien amigas mías – dijo Frawitz,
mientras se acercaba a dejar el vino y la comida.
La bardo suspiro dentro de
si por la oportuna aparición del anciano.
Muy bien coman esto les caerá de
maravilla, es sopa de hongos, dentro se cocinan una perdices que les
encantaran, y este vino es del mejor que tengo, es un vino muy dulce así
que bébanlo con moderación ya que se les puede subir pronto a la cabeza.
– el viejo sonrió al ver como sus amigas miraban gustosas la sopa, sobre
todo Gabrielle, que empezó a devorarlo todo.
- Tranquila Gabrielle, créeme que la comida
no saldrá corriendo – Xena rió lo mismo que el viejo Friwitz
Pero la bardo que estaba más
preocupada por llenar su estómago paso por alto el comentario, y siguió
devorando el contenido del tazón, el viejo Friwitz, miró a Xena divertido, y
le dijo.
Créeme que jamás he visto comer a alguien
de esta manera, en cierta forma es muy halagador.
- Ni que lo digas tan solo verla comer ya me
ha satisfecho.
Los dos se miraron y
soltaron una gran risotada, mientras Gabrielle seguía satisfaciendo su
insaciable apetito. Cuando Gabrielle termino con la sopa levanto la vista para
mirar a Friwitz, le sonrió y le dijo.
¿Sería posible que pudiera tomar más
sopa?
- Claro mi niña, por supuesto.
El anciano tomo el tazón de
Gabrielle y se dirigió a la cocina. Xena tomo la botella de vino la destapo y
sirvió para ella y para Gabrielle. Ambas bebieron y comieron hasta saciarse,
el vino se le había subido un poquito a Gabrielle, y Xena estaba tan normal
como siempre que bebía tal parecía que el vino no le hacía ningún efecto.
¡Ha sido una comida excelente y deliciosa!
–expreso gustosa Gabrielle.
- Es cierto Frawitz, te felicito, tu sazón
es todo un placer para el paladar.
- Ho, cielos, van a hacer que me sonroje…
me alegra haber podido satisfacer su apetito, por lo pronto ya les he
preparado el baño mientras comían y su habitación ya esta lista.
- Gracias Frawitz, ¿vamos Gabrielle?.
- Sí.- Gabrielle estaba levemente sonrojada
y Xena pensó que se debía al efecto del vino.
Ambas se levantaron y se
dirigieron a la parte posterior de la posada, entraron a una habitación, que
tenia unas bañeras amplias con agua caliente que jamás se enfriaba ya que
era alimentada con agua proveniente de un géiser y la temperatura era
bastante agradable, Xena se despojo de su armadura y su vestido de cuero
dejando ver su cuerpo desnudo y Gabrielle se quedo maravillada contemplándole,
en realidad disfrutaba ver a Xena así al natural. Xena se volvió para mirar
a Gabrielle.
¿Es que acaso piensas quedarte todo el día
ahí de pie? – le dijo Xena a Gabrielle mientras se sumergía dentro del
agua caliente.
- No, no, enseguida voy – Gabrielle se
enfado consigo misma ya que en cualquier momento sus sentimientos la
traicionarían y Xena descubriría el secreto más valioso que poseía
dentro de su corazón.
Lo que Gabrielle no sabía
era que Xena se debatía fuertemente entre la idea de verla como amiga o como
algo más. Xena contemplaba a Gabrielle quien estaba concentrada en sus
pensamientos. Ver a Gabrielle así, tranquila y con ese suave rubor en sus
mejillas le hacían fantasear con un sueño casi imposible de alcanzar, si tan
solo tuviera el corazón de esa pequeña bardo que había cambiado su
existencia, pero no, no era tiempo de fantasear, así que se sumergió
totalmente dentro de la bañera y trato de olvidar el asunto al tiempo que
emergía con el cabello totalmente mojado. Gabrielle una vez desnuda se
introdujo dentro de la bañera junto a Xena realmente el agua estaba
exquisita, miró a Xena con una gran sonrisa.
¡Esta excelente! ¿no crees? – le dijo
la bardo mientras tomaba la pastilla de jabón que se encontraba a un lado
de la bañera y se acercaba a Xena.
- Sí esta deliciosa… - Xena tomo el jabón
de la mano de su amiga y lo paso suavemente por el cuello de Gabrielle quien
ante este contacto cerro los ojos, para después abrirlos lentamente.
- Eso se sintió bastante bien – le dijo su
pequeña amiga
- ¡Venga!, date la vuelta para que te pueda
bañar – le sonrió Xena. – mientras le daba a Gabrielle una de sus
enigmáticas miradas.
Gabrielle hizo como Xena le
indico.
"Xena, - piensa para sí la bardo –
su mirada… otra vez esa mirada, en la que no he podido descifrar la ambigüedad
que se esconde tras ellos, pero estoy segura de que me quiere, ¡por todos
los dioses tiene que quererme!…si tan solo…mmm…no, no me
importe que pase…yo… yo…" – Gabrielle pensó que era el momento
perfecto para expresar sus sentimientos. – Xena…
- Dime Gabrielle. – le dijo Xena mientras
le tallaba la espalda con el jabón.
- Mmm, somos amigas ¿verdad?
- Ajá – le respondió ahora pasando el jabón
por los brazos de su pequeña, esa sensación motivo en Xena el deseo de
tomar a Gabrielle, besarla y decirle todo lo que sentía por ella, pero
prefirió reprimirlo de nuevo a base de una gran fuerza de voluntad.
- Y
…
- las caricias provocadas por Xena mientras le lavaba le hicieron olvidar su
pregunta, eso era suficiente o la alejaba de ella o le decía sus sentimientos
porque el agua caliente no la ayudaba a mitigar la excitación que estaba
surgiendo en su interior… al regresar el jabón por los brazos de Gabrielle,
Xena rozo ligeramente uno de los senos de la bardo y ese fue el detonante de
Gabrielle. –Xena, yo… yo… ¡Te amo! – Gabrielle cerro los puños con
fuerza.
Xena pensó que Gabrielle se
refería a un "Te amo como mi mejor amiga o como a una hermana" lo
cual le molestaba, pues ella preferiría otra clase de Te amo… pero, en fin
no le quedaba más que aceptar ese cariño aunque no le llenara del todo.
Yo a ti también Gabrielle – le dijo sin
mucho ánimo.
Gabrielle estaba dispuesta a
enfrentar su verdad, pero…
¡Es que no entiende tengo que ver a Xena
es un asunto de vida o muerte!
Las voces del anciano y de
la otra persona se oían muy exaltadas, Xena salió rápidamente de la bañera
y tomo su espada, Gabrielle salió tras ella, en ese momento la puerta se abrió
bruscamente y un joven se precipita al interior, pero detuvo su paso al
encontrarse con el acero de la espada de Xena colocado en su garganta, el
chico mira la espada incapaz de decir una palabra, el movimiento de Gabrielle
le distrajo, le miro, y comprendió que ambas mujeres estaban completamente
desnudas.
¿Qué es lo que quieres?, y ¡¿por qué
armas tanto alboroto?! – Xena no dejaba de mirarlo de arriba abajo
inspeccionándolo por si tenia algún arma consigo.
- Yyo…yyo… lo… lo lamento no quería
interrumpir de esta forma – sin desearlo miro de nuevo hacia Gabrielle y
esta se coloca tras la espalda de Xena, pegando su cuerpo al de ella, una
sensación que no olvidarían ninguna de las dos sin duda.
- Cuando me hables mírame a los ojos, ¡¿entendiste?!
– Xena levanto aun más la espada haciendo que el chico tuviera que alzar
más el cuello. – muy bien ahora ¿qué es lo que quieres?.
- Traigo un mensaje, un mensaje muy
importante del rey Loghánus.
- Del rey Loghánus ¿eh?. – el chico le
extendió el mensaje.
- Gabrielle toma el mensaje y tu ¡fuera de
aquí antes de que me arrepienta y te atraviese!- Ambos hicieron como Xena
les ordeno, el chico salió apresuradamente no sin antes cerrar tras de sí
la puerta.
- ¿Tuviste que ser tan ruda con el pobre
chico?- Gabrielle esbozo una pequeña sonrisa.
- Bueno si no te hubiera mirado tal vez no lo
habría tratado tan mal, abre el sobre.
Gabrielle no quiso hacerse
vanas esperanzas tras las palabras de Xena así que se limito a abrir el sobre
y darle el mensaje a Xena, quien empezó a leerlo y a cada párrafo que leía
su rostro denotaba una preocupación que nunca antes había notado en ella.
Incapaz de quedarse callada, le interrogo.
¿Qué es lo que ocurre Xena?
- Demonios – masculló entre dientes
- ¿Qué es lo que sucede? – insistió la
bardo.
- ¡Esto no puede ser posible! – Xena
miraba el mensaje de Loghánus con irritación.
- ¡¿Qué es lo que no puede ser
posible?!, ¡Demonios Xena! – la bardo se enfado y Xena se volvió a
verla.
- No hay tiempo para explicaciones Gabrielle,
lo único que te puedo decir es que en esta ocasión nos enfrentamos a algo
grande, y no quiero que estés involucrada en esto así que me vas a esperar
en este lugar, debo partir para el reino de Kúzter inmediatamente. – Xena
se alejo de Gabrielle, en busca de su ropa.
La bardo no había
terminado de digerir las palabras de Xena, pero lo que si había entendido
muy bien era eso de "tu te quedas y yo me voy",
cosa que ella no iba a permitirle.
- ¡ No escúchame bien Xena!- decía
mientras se acercaba a ella y comenzaba a vestirse rápidamente – no voy
a permitir que te vayas y me dejes como siempre abandonada y muerta de la
preocupación y del miedo, ¿entendiste?, ¡ya no más! voy
a ir contigo, te guste o no y esa es mi última palabra. – se plantó de
frente a Xena sin dejar de mirarla a los ojos.
Xena quien termina de
colocarse la armadura, le mira con irritación.
Escúchame bien Gabrielle…
- ¡No, escúchame tu a mí Xena!…-
le dice la bardo molesta.
Xena se enfurece y la sujeta
fuertemente de los hombros, acercándola a ella.
¡Ya es suficiente Gabrielle deja de actuar
como una niña!, ¡¿crees a caso que no me importas, eh?!, si en ocasiones
te dejo en algún lugar es porque me preocupas demasiado y ¡No, quiero
exponer tu vida en peligro!, ¡¿entiendes?!.
- ¡Me estas lastimando, Xena! – la bardo
trata de soltarse pero es imposible.
- ¡Escúchame bien Gabrielle!, lo hago por
tu bien, ¿entiendes?, ¡si llegara a suceder algo malo preferiría que me
sucediera a mí y no a ti ¿entiendes?!
- ¡No!, ¡no lo entiendo! – haciendo un
gran esfuerzo logra soltarse de las manos de Xena, ¡¿es que acaso no te
importa lo que yo siento cada vez que te vas?! – las lagrimas resbalan por
el enfurecido rostro de la bardo, ante lo cual Xena se desespera aún más -
¡No!, claro que no, ¡No te importa!, ¿por qué habría de importarte solo
somos amigas total si algo malo llegara a ocurrirte, sé lo que
pensarías "Gabrielle tiene a su familia, ya olvidará,
encontrara con quien ser feliz" y todas esas ¡estúpidas
mierdas! que de seguro has pensado sin importarte conocer mis verdaderos
sentimientos.
- ¡De qué demonios me estas hablando
Gabrielle no entiendo nada!
- ¿¡Entender!?, ¿Tu?…¿Entender? –
dijo sarcásticamente la bardo- ¡por supuesto que no entiendes nada porque
no sabes nada de nada, nunca te ha importado saber
nada!
Gabrielle cae de rodillas,
llevándose las manos a la cara, mientras llora profusamente. Xena le mira
molesta, pero esa furia es contra sí misma, porque no sabe que hacer
solo se arrodilla ante Gabrielle, y le pregunta.
- ¿Qué sucede Gabrielle?
¡Carajo!, ¡carajo!, ¡carajo!. –
Gabrielle se golpea los muslos con los puños.
- ¿ Qué es lo que te pasa Gabrielle? –
pregunta Xena un poco exasperada, tomándola de nuevo por los hombros pero
ya sin la fuerza de hace un momento.
Gabrielle le mira a los ojos
"Esos ojos, mostrando preocupación
por mi!, ¡otra vez esa mirada que no me deja en paz!, ¡otra vez esa
mirada, en la que no he podido descifrar la ambigüedad que se esconde tras
ellos!". – piensa la bardo.
Xena la abraza y las lágrimas
le resbalan por las mejillas de Gabrielle.
¡Por Zeus, Gabrielle ¿Qué te pasa?
- ¡¿Qué me pasa?!, ¡¿Qué me pasa?! –
se aleja de su abrazó, y le golpea a la altura de sus hombros. ¡ Me pasa
que Te Amo!, ¡Me pasa que ya no puedo más!, ¡me pasa que cada día, cada
noche, siempre estoy pensando en como carajos decirte que Te amo!, ¡ Sueño
contigo!, ¡Me despierto contigo!, y cada día que pasa es una angustia
terrible para mí! Porque No sé si tu me amas o no! ¿Entiendes?, ¿Entiendes?…
¡Dioses Xena!, ¡Dioses!, Te Odio porque siempre Tratas de Alejarme de Ti,
Te Odio Por dejarme Sola tantas veces, pero sobre todo ¡Te Odio, Te
Odio por Quererte Tanto!. – Gabrielle se derrumba sobre los brazos
de Xena llorando profusamente, - "<Lo dije, lo dije, ¿y ahora que
va a pasar?, ¿Qué va a pasar?>" – piensa la bardo.
- Gabrielle, Gabrielle… ¿por qué no me lo
dijiste antes? … ¿Qué no te das cuenta de que yo he sufrido lo
mismo por ti?, Gabrielle, mi Gabrielle, Te Amo Tanto, Te Amo
Tanto que no sé si existan palabras para describir cuanto es mi amor por
ti, cuanto te he anhelado, ¡por los dioses perdóname por ser tan cobarde!
y por no decirte todo lo que tu significas para mí, por favor perdóname…
- abraza con más fuerza a Gabrielle quien levanta la vista para verla, y ahí
están esos ojos azules como un par de hermosos zafiros una vez más mirándola,
pero esta vez expresando todo el amor que se ocultaba tras esa mirada tan
enigmática. Esos ojos despidiendo lágrimas como gotas de mar…
Gabrielle aproxima su boca a
la de ella y la besa con todas las fuerzas de su corazón… un segundo y no
obtiene una respuesta… un segundo más y es Xena quien la devora con unas
ansias jamás conocidas por la bardo, que se olvida de que es invierno, de
donde están, se olvida de todo, hasta de su nombre, se olvida de todo lo que
le rodea… menos de ella… pero ese momento no dura mucho, el chico
toca una vez más la puerta y ellas saben que deben acudir a una misión. Xena
se separa lentamente de la boca de su bardo, abrazandola con fuerza, y le
susurra al oído.
Pídele a Frawitz, comida y vino para el
viaje, solicítale además mantas y una capa, no quiero que sufras hambre o
frío durante el viaje a Kúzter, pero antes limpia esas lagrimas te prometo
que jamás volveré a alejarte de mi lado ni hoy ni nunca.
Xena se separa del abrazo y
levanta la barbilla de la bardo con suavidad, Gabrielle le mira con sonrojo y
solo es capaz de asentir con la cabeza.
Te espero a fuera con Argo, no tardes –
deposita un suave beso en la boca de Gabrielle y se apresura a salir al
encuentro de ese chico.
Gabrielle se levanta y rápidamente
trata de componerse antes de salir, minutos más tarde sale solo para
comprobar que los años no pasan en balde en una persona. Frawitz le esperaba
con todo lo que Xena le había dicho le pidiera a él. El asombro de Gabrielle
no pasa desapercibido para el viejo, que se acerca a ella con las cosas
perfectamente envueltas para el viaje.
Comida, vino, - dice Frawitz – mantas y
toma ponte de una vez esta capa te sentara bien y te protegerá del viento
que impera por estos lugares, esta otra es para Xena, espero que les vaya
bien en su viaje, las estaré esperando. Hey, sonríe pequeña al fin ambas
abrieron sus corazones.
- Frawitz… ¿cómo lo sabes? - es lo único
que atina a decir Gabrielle al mismo tiempo que se coloca la capa.
- Tus ojos me lo han dicho todo…Anda ya
pequeña, es hora de partir ya sabes como es Xena – el viejo Frawitz, le
regala una sonrisa a la bardo y ella le corresponde de la misma manera.
Cuando Gabrielle sale de la
cabaña, Xena ya le esta esperando montada sobre Argo, la bardo guarda rápidamente
los víveres en las alforjas de Argo y Xena le extiende la mano pero en esta
ocasión Xena la acomoda delante de ella y no atrás, Gabrielle le da a Xena
la capa y esta se la pone rápidamente, el pequeño cuerpo de la bardo se ve
envuelto por los brazos de Xena, ahora no le importa nada solo el hecho de
estar al lado de la mujer que ama.
¿Y ese chico Xena?
Le pregunta Gabrielle
mientras ve al nieto de Frawitz, conduciendo al establo a un caballo que
denotaba un cansancio extremo.
Lo he mandado de regreso a Kúzter, ha
tomado otro caballo, ese estuvo a punto de reventar del cansancio – Xena
puso en marcha a Argo.
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Capitulo II
El Viaje
El cielo comenzaba a
obscurecerse no era muy tarde pero la visibilidad del camino se había vuelto
un poco difusa, así que Xena y Gabrielle decidieron buscar un lugar donde
alojarse, para fortuna de ellas encontraron una cueva no era muy grande pero
al menos podrían pasar la noche bajo un techo, Xena bajo primero para ayudar
a Gabrielle a desmontar, una vez a bajo las dos empezaron a preparar todo para
la cena. Xena fue en busca de leña, mientras Gabby, preparaba las mantas,
Xena llego poco después con una gran cantidad de leña.
Bien con esto será suficiente para pasar
la noche – arreglo los leños de manera circular y comenzó a golpear dos
piedras para encender la fogata.
Gabrielle se acerco a las
alforjas y saco la comida un poco de pan, queso una botella de vino, carne
seca y demás cosas que Frawitz les había preparado.
Frawitz nos dio provisiones como para un
mes, es increíble que no haya sentido el peso de todo esto. – Gabrielle
se volvió para ver a Xena quien después de varios intentos logra encender
la fogata.
- Bueno déjame decirte que tus fuerzas ya no
son las de antes, créeme cuando te digo que aun siento adoloridos mis
hombros.
Gabrielle bajo la mirada y
se ruborizo ante el comentario, recordaba la escena del baño y eso la apeno
bastante.
Anda no te apenes, de no haber sido por ti
no habríamos abierto nuestros corazones ¿no crees?.
- Sssí, sí tienes razón Xena… - la joven
bardo camino hacia su preciosa guerrera. Se paro firmemente frente a ella y
le rodeo con sus brazos el cuello acercando su boca a la de ella.
- Gabrielle… - Xena dejo que Gabrielle
explorara el interior de su boca, el sabor de sus bocas lo sintió tan
exquisito que comenzó a acariciar el cuerpo de su bardo de arriba abajo y
así hubiera podido continuar durante horas si no es porque el estómago de
Gabrielle, le recordó que era hora de cenar con un ruidoso sonido.
- Vaya, creo que es mejor alimentarnos, antes
de que tu estómago cobre vida y nos coma a las dos, ja,ja,ja,ja… - Xena
no dejaba de reír, lo cual por supuesto apeno y enfado a la bardo.
- Vamos apuesto a que tu también tienes
hambre… - le dijo la enfadada bardo.
- ¿Yo?, por supuesto que tengo hambre pero
durante mis días de entrenamiento jamás aunque estuviera muriéndome, de
hambre mi estómago profirió semejantes sonidos, ja,ja,ja,ja. – Xena
volvió a reír pero de inmediato ceso cuando su estómago desmintió lo que
decía.
- Ejem, decías mi fuerte y nunca rendible al
hambre, guerrera. – Gabrielle ríe ahora.
- Esta bien, esta bien, lo admito muero de
hambre, ¿qué es lo que cenaremos? – le pregunto Xena a Gabby con una
enigmática sonrisa.
- Bien pues tenemos de todo bastante así que
empecemos por tomar un poco de vino pan y queso ¿ te apetece?.
- Bueno si te pusieses en medio de dos
rebanadas de pan, con eso me bastaría.
- Upss, es que dije algo indebido
- No, claro que no, de hecho… tu serás mi
postre. – Gabrielle sonrió ante el sonrojo de su amada.
Xena le sonríe dulcemente
mientras se disponen a cenar, mientras lo hacen Xena no deja de mirar a ese
pequeño ser llamado Gabrielle, aún no puede creer que esa pequeña rubia la
haya podido hacer cambiar de manera tan radical, esos ojos verdes, tan llenos
de paz, de bondad, ese rostro tan bello y lleno de inocencia, su pequeño
cuerpecillo, ahora más fuerte que antes, su figura atlética, era en verdad
realmente hermosa, para Gabrielle la mirada de Xena no le era desapercibida,
sentía una enorme inquietud, por un lado estaba muy emocionada por el amor
que Xena le había confesado, pero por otro lado estaba un poco temerosa, no
por Xena sino por ella misma, que sucedería si hacían el amor, ella sabía
que era una neófita en esas artes, y si Xena se sentía desilusionada de
ella, y si no la satisfacía, y sí…
¿Qué es lo que te inquieta Gabrielle? –
le pregunta Xena sacándola de sus pensamientos.
- No, no es nada, en verdad.
- Eso no es lo que me dicen tus ojos linda
– Xena se acerca a ella pasando uno de sus brazos por los hombros de su
pequeña bardo.
- Bueno la verdad, es que… - Gabrielle
voltea a un lado – bueno, lo que sucede es que tu sabes que yo… que
yo… no…
- Ssshh, no digas nada Gabrielle, yo no he de
pedirte que hagamos algo de lo que tu no te sientas segura, sabes que te
respeto ¿verdad?
-
Sí, y si quiero que … bueno tu sabes… - le mira a los ojos.
-
Pero… - le dice Xena con el fin de que su pequeña bardo continúe.
-
Pero la verdad soy una novel haciendo el amor, lo sabes ¿cierto?
-
Y ¿cuál es tu temor? – le dice Xena con tranquilidad
-
Bueno yo… yo no sé si pudiera llegar a agradarte – baja la mirada
un poco apenada.
-
No digas tonterías, Gabrielle claro que me agradas y el hecho de que no
sepas hacer el amor, no importa, lo que importa es que me amas y eso es más
que suficiente.
Ambas mujeres se besan de manera suave y tranquila, saben
que la noche empieza y aún falta mucho para el amanecer, así que no hay
prisa, hay tiempo suficiente para enseñar y aprender las artes del amor…
poco después de cenar Gabrielle prepara las mantas como de costumbre, aunque
se haya en una duda, ¿ debe de ponerlas juntas, o separadas?, la respuesta le
llega cuando Xena la sujeta por la cintura y deposita un beso en su cuello,
haciéndola sentir una oleada de pasión incontenible. Ahora sabía que Xena
le enseñaría las artes del amor y ella estaba dispuesta a aprender todo lo
que le fuera posible, Xena soltó a Gabrielle regalándole una sonrisa, Gabby
le devolvió el gesto, mientras Xena alimentaba el fuego, Gabrielle junto las
mantas formando solamente una, pese al frió que imperaba a fuera el tamaño
de la fogata y las antorchas que Xena había puesto a lo largo de la pequeña
cueva, hacían que esta estuviera cálida y agradable, Xena decide salir a
buscar más leños, esto lo aprovecha Gabrielle para desnudarse e introducirse
entre las mantas, a pesar de todo siente un poco de nervios, sabe que tiene
que dar lo mejor de sí para complacer a la mujer de su vida, poco tiempo
después Xena regresa cargada de una gran cantidad de leños suficientes
incluso para una noche más, deja todo preparado y comienza a desvestirse,
Gabrielle la contempla atentamente, su cabello negro como la noche, sus brazos
fuertes, sus manos ágiles, sus senos firmes, su cintura la cual adora abrazar
cuando cabalgan juntas, sus piernas fuertes y ágiles, es toda una maravilla
contemplar el cuerpo de esa mujer que la vuelve loca con la más mínima de
sus caricias y sobre todo saber que la ama, que es a ella a quien esa
poderosa mujer AMA, Xena se introduce entre las manas junto a su bardo,
al sentir el contacto de sus pieles un estremecimiento embarga a amabas
mujeres, es un sentimiento lejos de cualquier otro que hayan experimentado. Se
abrazan.
¿Sabes que nunca sentí sensación como esta con nadie? – le dice
Gabrielle a Xena.
-
Ni siquiera… lo sentiste… con Pérdicas. – pregunta Xena con
cierto dolor en sus palabras.
-
No, ni siquiera con él, además nunca lo ame ¿sabes?.
-
Pero entonces ¿por qué te casaste con él?
-
Porque te amaba demasiado como para seguir a tu lado, pero al verte
partir se me deshizo el alma, y comprendí el error tan grande que había
cometido al casarme con él – Gabrielle paso su dedo índice por el
rostro de su amada guerrera – pero ¿sabes? Me alegre mucho de que los
dioses nos volvieran a unir, aunque me siento responsable de la muerte de
Pérdicas, si tan solo le hubiera dicho que no a tiempo. Talvés él
estaría vivo y sería feliz con alguien que si le amara.
-
No te sientas mal, en todo caso fue mi culpa que Callisto acabara con su
vida si tan solo hubiera reaccionado a tiempo, él estaría aún con vida
… pero tu y yo estamos vivas y te prometo hacerte muy feliz, te lo juro
por mi vida.
-
Lo sé y yo te juro amor eterno, en esta y en todas las vidas que nos
toquen vivir juntas.
Sellaron sus juramentos con un largo beso, Xena acaricio el
cuerpo de su bardo, recorriéndolo de arriba a bajo, trazo una línea húmeda
con su lengua a través del cuello de Gabrielle hasta llegar a sus senos,
acariciándolos con las yemas de sus dedos y succionándolos de manera tierna,
ante tales caricias Gabrielle dejo emitir de su garganta suaves y profundos
gemidos, que incitaban a la guerrea a comerse viva a su amada Gabrielle, Xena
se deleito en los duros pezones de su bardo un buen rato hasta dejarlos
totalmente empapados con su saliva, le besó los hombros excitándola poco a
poco, bajo su mano recorriéndola desde su estómago pasando por su vientre
hasta tocar lo que Xena consideraba una zona totalmente virgen y pura, con
toda la delicadeza del mundo, inició la exploración a ese mundo el cual jamás
imagino llegar a tener acceso, sintió la humedad de su pequeña bardo
envolver por entero sus dedos, ante esas caricias Gabrielle se éxito aún más,
se asió con fuerza al cuerpo de su guerrera hundiendo su rostro en el cuello
de Xena, inicio el movimiento de sus caderas acompasadamente, según el ritmo
de su guerrera.
Xe…na, ¡oh, Dioses!, nunca… nunca había sentido… nada parecido a
esto. – musito, la pequeña bardo.
-
Aún no he empezado amor mío. – fue lo único que dijo Xena, después
cubrió su boca con la de su joven bardo.
Xena se deshizo del abrazo de su amada, y se dispuso
nuevamente a recorrer con suaves besos el cuerpo de la mujer que era el todo
de su vida, paso sus labios por sus senos, por su estomago, bajo a su vientre,
deposito sus labios en esa zona de la cual deseaba beber el sabor más
exquisito de la mujer que amaba.
¿Qué, qué haces Xena? – le pregunto Gabrielle con el rostro
totalmente sonrojado y empapado de sudor.
-
Degustarte, solo eso – dijo al tiempo que envolvía en su lengua el
menudo músculo en el cual se encierra el mayor de los placeres.
Xena la tomo firmemente de la cintura y empezó a succionar
de manera suave y rítmica, haciendo con esto que la bardo se sumergiera en un
profundo estado de éxtasis, debido al goce que sentía sus caderas se
movieron primero lentamente y después más rápido, era algo inconcebible
para Gabrielle, jamás había sentido tanto placer en su vida, trato de
aguantar lo más que pudo, emanado los más profundos y deseosos suspiros y
gemidos, se sujeto fuertemente a las mantas, susurrando en un principio el
nombre de su guerrera, para después llegar al punto máximo de su orgasmo, en
un profundo gemido combinado con el nombre su amada. Su respiración acelerada
se fue controlando poco a poco, Xena subió hasta su rostro y comenzó a
besarle la frente, sus mejillas, su barbilla, toda ella la acaricio y beso con
pasión y entrega. Fue un momento sublime porque Xena a pesar de la excitación
tan grande que sentía, su mayor placer consistió en satisfacerse a su bardo
por completo.
Xena… como le llamas a eso… - le pregunta Gabrielle al tiempo que le
roza su rostro con sus dedos.
-
Te refieres a hacer el amor…
-
Bien, pues yo le llamo Gabrielle.
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Capitulo III
Una Misión Que Cumplir
Tras una larga jornada Xena y Gabrielle llegaron casi al
anochecer al reino de Kúzter, estaban realmente cansadas por el largo viaje
ya que solo se detuvieron el tiempo suficiente para comer y dejar que Argo
descansase un poco. Casi al llegar al castillo del rey Loghánus, este salió
a su encuentro, Xena desmonto al igual que Loghánus, pero lejos de recibir un
apretón de manos Xena le propino un fuerte golpe que hizo que Loghánus
cayera al suelo de un sentón. Inmediatamente los guardias desenfundaron sus
espadas, pero Loghánus soltó una carcajada y ordeno guardar las armas.
¡Vaya Xena sigues tan temperamental como siempre ¿verdad?.
-
Y tu sigues tan estúpido y arrogante, aun te puedo escuchar diciendo
"no voy a regresarle la Rueda del tiempo a Zeus en verdad que yo
puedo protegerla, mis calabozos son impenetrables incluso para un
dios" ¿y ahora que dices Loghánus?
-
Bueno, lo sé, lo sé, sé que fui un estúpido y que ahora debemos
recuperar esa rueda si no será el fin de todo lo que conocemos.
-
Debería dejarte solo con tu problema – masculla Xena entre dientes.
-
Pero no puedes ¿verdad?. – Loghánus sonríe satisfecho.
-
No, no puedo, así que te ayudare pero en cuanto termine esta misión te
prometo que…
-
Sí mi querida Xena será lo que tu quieras pero por favor entremos, y
discutamos esto más a fondo, las recriminaciones vendrán después.
-
De acuerdo – Xena monta de nuevo.
Un rato después Loghánus, Xena, Gabrielle, Kadeuz y el
hechicero Gímor se encentran sentados cenando y discutiendo todo ese asunto
de la rueda del tiempo.
¿Quién fue el primero en darse cuenta de la desaparición de la rueda?
-
Fui yo – dice Kadeuz – mi deber es vigilar la piedra una vez por la
mañana, una vez por la tarde y en la noche. Hace dos días fui a revisar
que todo estuviera bien como siempre, pero cuando entre al cuarto la
piedra no se encontraba ahí, y de inmediato le comunique la noticia al
rey.
-
Mmm, y ¿dices que la rueda no se encontraba en ese lugar – Le
interroga Xena
-
No, no se encontraba ahí, lo que más me sorprende es que la rueda solo
puede ser removida por un dios.
-
Sí eso es cierto – dice Xena
-
Crees que sea… obra de Ares… Xena – pregunta Gabrielle viendo a su
preocupada guerrera.
-
Mmm, no lo sé talvés lo haría, ¿pero con que fin?. – dice al
tiempo que bebe un poco de vino.
-
¿Qué es lo que esa rueda puede hacer? – pregunta Gabrielle
-
Bueno – dice el hechicero Gímor – se dice que esa rueda esta hecha
con la piedra que Rea dio a comer a Cronos en vez de Zeus, de tal manera
que en esta rueda quedaron los poderes del pasado, lo que quiero decir es
que esta piedra tiene el don de regresar al pasado tantos años como tu
quieras que sean, pero solo se podrá hacer una vez ya que la piedra
perderá sus poderes para siempre, pero si la piedra es rota se volverá
al principio de los tiempos y entonces todo lo que conocemos jamás
existirá.
-
Si Ares esta detrás de todo esto es probable que lo que quiera es
regresar el tiempo hasta ubicarme de nuevo en mi pasado como Señor de la
Guerra…
-
Pero si tiene la piedra por que no lo ha hecho aún.
-
Es porque la piedra solo esta activa una vez cada 100 años cuando hay
eclipse de sol. – dice Loghánus – y eso ocurrirá pasado mañana al
medio día.
-
Hay que investigar quien pudo haber entrado, y si hay un traidor entre
nosotros.
-
¡Eso es imposible! – dice enfadado Gímor.
-
Ah sí, ¿por qué lo dices? – le pregunta Xena levantando una ceja.
-
Porque solamente el rey Loghánus, Kadeuz y yo conocemos el hechizo que
permite entrar en el cuarto de la piedra del tiempo.
-
Así que pudo haber sido cualquiera de ustedes tres – dice Gabrielle
mirándolos con recelo.
-
Mi querida Gabrielle, ¿crees que si fuéramos nosotros habríamos
llamado a Xena? – pregunta Loghánus con un gesto de fastidio.
-
Talvés – dice Xena – bien mañana investigaremos en que lugares
pudieron haber escondido la piedra. Por lo pronto nos olvidaremos de si
hay o no un traidor lo que más importa en este momento es descubrir en
donde se encuentra la piedra antes de que sea demasiado tarde.
-
Cierto – dice Loghánus – bien uno de mis sirvientes les indicara su
habitación.
Una vez estuvieron solas Gabrielle interrogo a Xena.
Dime Xena, ¿ en verdad crees que no es tan importante descubrir al
traidor?.
-
Por supuesto que es importante Gabrielle, encontrándolo será la única
manera de encontrar esa maldita piedra.
-
Porque de esa manera el traidor actuara libremente pensando que no nos
interesa ¿me entiendes?.
-
Sí, ya comprendo lo que quieres es que el solo se delate ¿cierto?.
-
Así es y ya tengo la manera de desenmascararlo.
-
¡Ya!… ¿es… es decir que ya sabes quien fue? – le mira su bardo
sorprendida.
-
Sí, tengo una idea de quien pudo haber sido… pero tendremos que
esperar.
-
Eres increíble Xena – Gabrielle le abraza con fuerza.
-
No cantemos victoria tan pronto amor, aún faltan por resolver unas
cuantas cosas.
-
Sí tienes razón pero sé que lo haremos bien.
-
Eso espero, en verdad eso espero.
-
A propósito mi hermosa guerrera, hay algo pendiente entre tu y yo. –
Gabrielle le sonríe.
-
¿Ah sí?, pues recuérdamelo por que en verdad no me acuerdo de ello.
– le dice Xena pensativa.
-
Bueno será un verdadero placer.
Gabrielle se levanta sobre las puntas de sus pies, con sus
manos sujeta el rostro de Xena y la besa como queriéndosela comer, Xena
reacciona con sorpresa ante el beso de su bardo lleno de pasión y de entrega,
Gabrielle se separa lentamente de Xena, le mira sonriente y le dice.
¿Sabes?, este día voy a poner en práctica todo lo aprendido el día
de ayer.
Gabrielle se desviste frente de su preciosa guerrera, de
forma lenta y sensual, desea provocar en Xena la excitación más grande que
haya sentido jamás, Xena le mira observándola de arriba a bajo deseando
grabar en su memoria cada parte de ella, cada curva de su cuerpo, cada
sonrisa, cada mirada… al terminar de desvestirse se acerca a Xena quien
intenta abrazarla pero Gabrielle menea la cabeza en forma negativa y le sujeta
las manos.
Tendrás que esperar mi amada guerrera.
Tras lo dicho le comienza a quitar su armadura y mientras
lo hace roza la piel morena de Xena de forma suave y acompasada, Gabrielle
observa la desnudez del cuerpo de su amada, se deleita contemplándola una y
otra vez, ella sabe que ese cuerpo, esa alma, ese corazón le pertenecen por
completo, toma a Xena de las manos y la conduce al lecho donde la recuesta,
Gabrielle se sienta a su lado se inclina a besarla, acaricia los brazos de su
amante, baja hasta sus pezones y los acaricia de forma gentil, Xena la siente
tan suave en sus movimientos, la siente realmente inocente hasta en sus
caricias, Gabrielle se recuesta sobre su guerrera, Xena la siente ligera como
el suave viento.
Te Amo Xena, te amo como jamás pensé amar a alguien, creo que me
gustaste desde el día en que te vi en verdad me sorprendiste al verte
pelear con esos rufianes vendedores de esclavos, desde ese momento supe
que tendría que estar a tu lado a como diera lugar.
-
Lo sé, pese a todo lo que te dije, seguiste conmigo, se te seré
sincera, creí que no durarías mucho a mi lado. – sonríe guiñándole
un ojo.
-
Pues ya lo ves aquí estoy y es para toda la vida. – le sonríe, hunde
su rostro en el cuello de Xena y le hace caricias con su lengua.
Xena se deja llevar por las caricias de su joven bardo,
intenta acariciar a Gabrielle pero esta se lo impide, desea llevar a Xena a un
estado de éxtasis no conocido por ella, le besa su rostro, su cuello, sus
hombros, sus senos, traza una línea húmeda que corre del pecho de su
guerrera hasta el vientre, aún no la toca en el centro, baja a sus piernas
besándolas y rozándolas, oprimiéndolas con sus manos, dándoles suaves
mordiscos, Gabrielle se entusiasma recorriendo de arriba abajo a su hermosa
princesa, Xena se entrega a Gabrielle de forma sumisa, entregándole hasta el
alma, pese a los deseos tan fuertes que siente de querer abrazarla y poseerla
Xena se detiene y obedece a su bardo en no tocarla, Gabrielle introduce sus
dedos en ese lugar tan esperado y deseado por ella, siente la humedad de su
guerrera envolviendo sus dedos, arriba y abajo así es el movimiento de su
mano una y otra vez va despacio disfrutando el hecho de ver a Xena rendirse
ante ella, ¡Sí cuanto lo había anhelado! Y por fin lo había conseguido
Xena se rendía ante ella por amor, en verdad esa guerrera la amaba y la amaba
con toda su alma, ¿acaso Gabrielle podría ser más feliz?, No ella
pensaba que no, lo tenía todo en sus manos y ese todo era Xena su felicidad
fue total cuando su guerrera deja escapar un gran gemido y atrapa la boca de
Xena besándola con una pasión incontenible. Esa noche las amantes duermen
entre un cálido y dulce abrazo sus rostros denotan una gran tranquilidad ¿acaso
hay cosa más bella que esta escena?.
Comienza un nuevo día Xena se levanta temprano y observa a
su pequeña bardo y se da cuenta de que ya no es más una pequeña, ahora es
toda una mujer, es su mujer. Sabe que si la piedra del tiempo cae en
manos equivocadas la puede perder para siempre, así que se decide recuperarla
cueste lo que cueste, Gabrielle se mueve entre sueños aún dormida, se ve
preciosa, su rostro tan dulce e inocente es tan hermosa.
Sí, debo hacer algo para poder recuperar esa piedra – dice mientras
acaricia el cabello de Gabrielle – duerme un poco más mi reina amazona
yo me encargare de todo, no te preocupes.
En una de las torres un maquiavélico trato se esta
cerrando.
Muy bien, muy bien veo que Xena esta aquí, eso es justo lo que
necesitaba. – dice un Ares sumamente complacido.
-
Estas seguro de ello. – dice una misteriosa sombra
-
¡Calla estúpido! claro que estoy seguro, ella es lo que necesito para
mis planes, ahora Xena volverá a mi lado. – Ares ríe con entusiasmo.
Durante el desayuno Xena miraba a los tres individuos,
estaba casi segura de saber quien era el culpable pero… debía confirmar sus
sospechas.
Muy bien después del desayuno iré a recorrer los alrededores y trataré
de localizar el lugar donde esconden la piedra. – dice Xena observando
la reacción de los tres hombres.
-
Creo que es una buena idea Xena, ¿deseas que te de algunos hombres? –
le dice le rey mientras bebe un trago de vino.
-
No, no lo creo necesario solo iré con Gabrielle si no te molesta creo
que entre las dos encontraremos alguna pista.
-
Bien si esa es tu decisión, así se hará pero recuerda solo tienes el
día de hoy y el día de mañana para localizar la piedra sino será
demasiado tarde. – le dice el rey seriamente.
-
Lo sé, Loghánus, lo sé. – Xena observa que el hechicero esta algo
preocupado. – bien es hora de retirarnos tenemos una misión que
cumplir.
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Capitulo IV
Sospechas
Dime Xena, crees que sea el guardián de la piedra el culpable. – le
pregunta Gabrielle a una pensativa Xena.
-
No lo sé con exactitud, dime ¿notaste algo extraño en el hechicero Gímor?.
-
La verdad no me fije en ellos en lo único que podía pensar era en ti,
mi hermosa guerrera. – Gabrielle que se encuentra sentada delante de
Xena recarga su cabeza sobre el pecho de su amada.
-
Hey, cariño, debemos tener cuidado hay que estar alertas esta misión
es muy importante y no quiero que estés en peligro.
-
Vamos Xena tu sabes que sé cuidarme, además te amo, ¿lo sabías?.
-
Claro que si Gabrielle, mi hermosa Gabrielle.- Xena besa a su bardo con
dulzura, el cielo gris… el viento frío golpea el rostro de ambas
mujeres, Xena sabe que no hay nadie más en los alrededores.
-
Dime Xena ¿por qué no estamos buscando la piedra?
-
Porque la piedra no ha salido del castillo.
-
¿Cómo? – le pregunta Gabrielle sorprendida.
-
Entonces porque no estamos en el castillo buscándola.
-
No te preocupes Gabrielle ya la hemos localizado.
-
¿Cómo? – dice una intrigada Gabrielle.
-
Ya veras a lo que me refiero en cuanto volvamos al castillo, pero
debemos esperar hasta mañana sino es probable que la roben de nuevo, ¿
me entiendes?.
-
Sí, creo que si, entonces ¿qué haremos?.
-
Por el momento solo elaborar un plan de ataque ¿estas de acuerdo?
Mientras tanto en el castillo Ares y la extraña sombra
hablaban en lo alto de una de las torres del castillo.
Escúchame bien es importante que Xena no descubra la piedra hasta poco
antes del eclipse, ¿entendiste?.
-
Sí, lo sé Ares, de hecho ellas nunca la encontraran. Te lo aseguro.
-
¿La escondiste donde te dije?.
-
Por supuesto no te preocupes no te fallaremos, la piedra ya se encuentra
ubicada en el altar.
-
Muy bien mañana será el gran día, a propósito ese fastidio que
siempre anda acompañando a Xena, necesito que la captures, su vida será
la clave para que Xena regrese a mi lado.
-
Eso no será ningún problema Ares… Te lo aseguro. Pero debes
prometerme que en verdad cumplirás con tu parte del trato.
-
Insolente, estas hablando con el Dios de la Guerra, por su puesto que
cumpliré con mi trato, pero si falla te juro que te mataré con mis
propias manos… no cabe duda que los mortales son débiles ante los
sentimiento humanos – dijo con desprecio. Ares desaparece y la extraña
figura aparece de entre las sombras es…
Cae la tarde Xena y Gabrielle regresan al castillo, a la
entrada el guardián de los calabozos se acerca a ellas mostrando preocupación.
Díganme han encontrado la rueda.
-
No, no la hemos encontrado.
-
Por los dioses todo es mi culpa. El joven se arrodilla y llora
profusamente.
-
Vamos no llores – Gabrielle desmonta.
-
Pero es que no entiendo como es posible que alguien se atreva a penetrar
en los calabozos si son tan peligrosos – Kadeuz, levanta la vista.
-
Eso es cierto – dice Xena – desmontando – lo único razonable sería
que el ladrón fuera alguien del propio castillo, dice Xena sin dejar de
mirar al chico.
-
Pero – Kadeuz desvía su mirada de la de Xena - ¿quién?, ¿Quién
podría atreverse a hacer algo así?.
-
No lo sé talvés tú – le dice Xena sin dejar de mirarlo.
-
Pero que estas diciendo – Kadeuz se muestra un poco inquieto – crees
que yo robaría la piedra del tiempo, ¿Por que razón habría de hacer
eso? – el chico mira molesto a Xena.
-
Bueno – dice Xena con una leve sonrisa – por que la rueda puede
hacer retroceder en el tiempo.
-
Y eso a mí en que me beneficiaría – dice pensativo Kadeuz.
-
Bueno según recuerdo la primera vez que vine al castillo tú eras un
jovencito de apenas ocho inviernos y escuche cuando decías que tu familia
había muerto a causa de una guerra, por ello bien podrías encajar dentro
de los sospechosos ¿no crees?.
Kadeuz, no dice nada se levanta y mira fijamente a Xena.
Yo no robe la rueda por mi… familia a la que tanto quise… yo no robe
esa rueda. – se da la vuelta y se aleja.
-
Bien, creo que él queda descartado – dice Gabrielle encogiéndose de
hombros.
-
No debes ser tan confiada Gabrielle, yo aún sospecho de él. – Xena
entrecierra los ojos mirando en dirección del Guardián.
-
¡Vamos Xena! Lo juro por su familia.
-
El tiempo te enseñara Gabrielle, solo el tiempo.
Xena y Gabrielle se presentaron ante Loghánus en el
comedor.
¿Has encontrado la rueda Xena? – le pregunta el rey con impaciencia.
-
No aún no pero estoy segura que mañana la encontraré.
-
Por Zeus, ¿ cómo puedes decir eso? , Si para mañana la usaran todo se
perdería. – dice irritado Loghánus.
-
Lo sé Loghánus pero creo saber en donde se encuentra. – dice Xena
mientras come.
-
¡En serio! – dice Gímor - ¿dónde crees que se encuentre?. –
pregunta Gímor un poco alterado.
-
¿Por que tanto interés? – pregunta Gabrielle con recelo.
El hechicero frunce el entrecejo.
Me preocupa la seguridad de este reino, eso es todo.
-
Mmm, ya veo – dice Gabrielle.
-
De acuerdo ya fue suficiente, dime donde crees que esta la piedra
alistaré unos hombres e iremos a buscarla.
-
Mañana Loghánus, mañana lo haremos. – le dice Xena.
-
¡Demonios Xena tenemos que recuperarla ya! ¡que no entiendes que mañana
podía ser demasiado tarde! ¡Te exijo que me digas donde puede estar la
rueda!. – le dice el rey bastante fúrico.
-
Mañana Loghánus – Xena le mira seria y decididamente.
-
Si para mañana el mundo cambia Xena ¡solo tu serás la responsable!
Loghánus se levanta enojado y se retira, Xena y Gabrielle
hacen lo mismo, en el comedor solo quedan el guardián y Gímor.
¿Qué sucederá ahora? – pregunta Kadeuz.
-
No lo sé – le responde Gímor.
-
¿Crees que sea capaz de localizar la rueda? – le pregunta Kadeuz con
preocupación.
-
Mañana lo veremos – dice Gímor frunciendo el entrecejo.
Esa noche Xena y Gabrielle se aman de una manera total, no
saben si mañana todo saldrá bien, un solo error y es probable que jamás se
conozcan… en la madrugada Xena es la única que esta despierta, mira a su
pequeña bardo una y otra vez, Xena se da cuenta de que debe actuar lo más
cautelosamente posible, de otra forma perdería a su pequeña bardo, y eso era
algo que en verdad no deseaba en absoluto.
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Capitulo V
Por Ti Volvería El Tiempo Atrás
El sol empieza a despuntar a través de las montañas, el
frío de la mañana se siente realmente intenso, Xena ya esta de pie,
Gabrielle aún duerme, Xena mira a través del ventanal el paisaje. Sí
realmente es hermoso al fondo las montañas y los árboles cubiertos de nieve
dan un hermoso paisaje, el cielo completamente azul intenso matizado por
algunas nubes color oro.
Bien a llegado el momento – Xena suspira profundamente.
- No te preocupes – le dice Gabrielle desde el lecho
- Pensé que aún dormías – le dice Xena reglándole volviendo a un
lado el rostro, regalándole una suave sonrisa.
- Todo saldrá bien… ya veraz como es así. Gabrielle se levanta y
abraza a su guerrera.
Rato después en la salón del trono Loghánus, Gímor,
Kadeuz, Xena y Gabrielle se encuentran reunidos.
Muy bien Loghánus ya sabemos donde se encuentra la rueda – le dice
Xena seriamente.
- ¡En serio!, Gracias a Zeus, pero dime ¿dónde esta?… le pregunta
impaciente el rey.
- Bueno se encuentra localizada en una de la cuevas que se encuentran en
la ladera norte cerca del lago.
- Muy bien pues vamos entonces – les dice Loghánus.
- Pero eso no es posible… - dice Gímor – ¡ustedes mienten!
- ¡Por que habríamos de mentir! – exclama Gabrielle
- Suficiente el hecho es que hemos encontrado la piedra y por tu
comentario Gímor no me cabe la menor duda de que tu has sido el culpable.
- Enciérrenlo – Loghánus hace señas a sus guardias y se llevan preso
al hechicero.
- Nunca debí con fiar en él – dice molesto Loghánus – bien pues
vayamos antes de que sea demasiado tarde
- De acuerdo le diré donde se encuentra – dice Xena – se encuentra
localizada en la segunda cueva al fondo pero hay muchos guardias así que
necesitaremos toda la ayuda posible. Mientras tanto Gabrielle y yo iremos
a la colina sur ahí encontramos huellas de soldados.
- De acuerdo – dice Loghánus – me adelantaré con mis hombres, pero
sería posible que nos acompañaras mejor por la rueda, después con mi
ejercito vamos a la colina sur y ahí derrotaremos a esos soldados.
- Gabrielle te acompañara yo iré a pelear contra ellos mientras tanto tu
y Gabrielle una vez hayan recuperado la piedra regresen al castillo ahí
les esperare.
- Muy bien entonces en marcha. – Loghánus iba reluciente de gusto.
Xena se despidió de Gabrielle con un beso.
Recuerda el plan Gabrielle. – le dice Xena con un poco de preocupación.
- Descuida nos veremos al rato.
Momentos antes de que Loghánus salga del castillo, un
guardia se acerca a él.
¡Pero que dices… Xena Gímor a escapado!
- ¡Demonios! Talvés ya haya llegado a la cueva y tomado la rueda del
tiempo.
- Descuida Xena iremos enseguida por él, mientras tanto tu haz lo tuyo.
– el rey sus guardias y Gabrielle salen cabalgando a toda velocidad.
Xena por su parte se dirige a la colina, solo una figura a
la que nadie ha hecho caso se ha quedado en el castillo… Kadeuz… una vez
que Xena se ha perdido de vista se dirige velozmente a uno de los costados del
castillo, baja por una puerta oculta tras uno de los muros, pasa por un tipo
de laberinto, y llega a la puerta de una cámara, se apresura a conjurar. La
puerta se abre lentamente, en el interior de la cámara al centro hay una
figura en forma de rueda no es muy grande se encue