Los personajes Xena , Gabrielle y Argo son propiedad de mca universal/studios usa y Renaissance Pictures.

Este relato no pretende infringir ningún derecho, ni se persigue animo de lucro.

Esta historia apoya el subtexto, así que ya lo sabes si no te gusta seguramente existen otros F.F que esten de acuerdo a tu mentalidad.

Si no eres mayor de 18 años o eres intolerante en el amor, o sea que limitas a formas determinadas no sigas leyendo pues este texto rompe esos esquemas predertiminados por la sociedad, no por la naturaleza inherente a cada ser humano. Por lo tanto y ,si no lo has entendido, esta historia se basa en el amor que dos personas  pueden sentir aun siendo del mismo sexo, aunque así no lo quieran, ya que no somos dueños de nuestros corazones pues el corazón actua independientemente. Como en este caso.

Recuerda que se trata de un relato, no se pretende herir la sensibilidad de nadie, tan solo expresar que el amor tiene muchas formas. Cualquier inquietud que sientas en ti si lo lees , te pertenecen. El que lo leas o no es solo tu responsabilidad.

Es tu derecho de lector y de persona libre e individual.

Si quieres tomarlo para otra pagina o algo así por favor pide permiso antes.

Si deseas hacer algún comentario constructivo acerca de este relato, puedes hacerlo a:

Najara_dax@hotmail.com

Dedicado para: Xena y Gabrielle; Lure y Warriorgirl. Y para aquellos quienes temen amar debido a los parámetros absurdos que impone el ser humano.

 

 


 

 

Rosas para mi ángel

Por Najara.

 

Para Herase una vez un ángel. El amor llenaba su interior. Su única vocación era amar a cada criatura que caminase sobre la Tierra.

Volaba feliz surcando los cielos. Entre sus alas resplandecía la ternura...

Mas un día el destino le obligó a crecer, de esta forma su corazón se agigantaría también, los dioses del Olimpo estaban maravillados por las hermosas tareas de bondad que desempeñaba este ángel, sus ojos eran verdes como el zafiro, su belleza inhumanamente posible, su cabello era dorado como el sol radiante.

Una mañana Zeus dijo: "Tu nombre será Gabrielle, tu zodiaco será Piscis, de ahora en mas tu corazón sólo podrá amar, ningún otro sentimiento podrás experimentar dentro de él, no podrás enamorarte , ya que tu amor será igual para cada alma que habite el cielo y la tierra. Los campos Elìseos serán tu hogar para toda la eternidad" de rodillas el ángel agradecía su don, mientras una lagrima recorría la tersura de su rostro.

Pero el ángel no pudo evitar cuestionar apenada una

pregunta a Zeus quien secaba sus lágrimas:

-¿ mi dios, y si yo fuera a enamorarme que seria de mi?

-"No, no temas ángel mío... eso no sucederá, no te enamorarás, esa es cosa de humanos, aunque el hecho de enamorarse sea hermoso, tu no debes... tu no puedes, no caminarás por esos senderos, además hija, porque ellos no pueden ver tus ojos que son el reflejo de tu alma, y tu eres ajena a esas emociones", el querubin asintió con la cabeza, una sonrisa iluminó su rostro, así descendió a la tierra.

Pero habia algo que Zeus no le había dicho a su ángel, que además de haberla hecho crecer también la había convertido en mujer para que de esa manera estuviera mas cerca de los sentimientos humanos y mejorar así la vida que habitaba la tierra.

Con mirada gentil custodiaba los sentires humanos, no permitía la violencia.

Caía ya la tarde, Gabrielle descansaba sobre una roca que se hallaba frente a un lago cercano a Ponteidaia, le encantaba ver allí las puestas de sol. Respiraba de ese lugar cada pequeña gota de aire, cada silencio, cada trinar de ave que envolvía esos silencios que ella misma creaba.

Observaba la obra de su padre Zeus, cuando de pronto divisó en el horizonte varias siluetas. Decidió , entonces acercarse para averiguar que acontecía . Era una batalla. Una mujer luchaba aguerridamente contra tres hombre fornidos, su grito de batalla era característico, se escuchó:

¡Alulululululululuuu!!!!!!!!

Los tres hombres que luchaban contra la mujer huyeron despavoridos con quejas de dolor, con heridas sangrantes. La mujer relajó el brazo en que empuñaba la espada con la que hace un instante derrotó sus enemigos, la morena de ojos azules mas intensos que el mismo color del cielo resopló... En ese mismo momento sintió una presencia en ese lugar, pensó: " No ha de ser Ares , realmente se siente paz aquí, ese perfume es muy agradable"; su instinto de guerrera le obligó a inspeccionar el lugar, levantando su mirada volteando su cabeza hacia la izquierda hallando un verde de los mas bellos campos , pudo sentir en esos ojos el sol de los mas anhelados días ... estaba allí contemplando los ojos de un ángel, el querubin se sintió extraño, era dicha la que la llenaba, su corazón desbordaba de una felicidad que le recorría cada parte del cuerpo, esa emoción, junto con la mirada del cielo la atemorizó y huyó de la presencia de aquella guerrera , que exclamó:

-Espera!- gritó la alta mujer, sin recibir respuesta su mirada quedó perdida en el espacio donde vio aquellos ojos. Su espada cayó de su mano derecha.

Gabrielle voló desesperadamente , hasta que se detuvo en la copa de un árbol, sus ojitos se fijaron en la nada, esa humana estaba cambiando el esquema de su día , eso acosó su pensamiento; pensó: ¿Me ha visto? ¿ Pero cómo, si mi padre...?¿ Quién es ella? ¿Por qué ha visto mis ojos? .

Esa noche la guerrera no pudo cerrar sus párpados y cada vez que lo hacía no podía quitar de su mente esos ojos que habían robado al cielo el brillo de dos estrellas, la mujer estaba frente a la fogata, la noche era helada, la escarcha comenzaba a cubrir las hojas de las plantas que vestían el suelo, dibujaba en el suelo con un palito que cayó del árbol esquemas sin formas...

-Xena que te está sucediendo?- cuestionó una grave voz.

-Ares que desagradable sorpresa...—dijo la guerrera desinteresada sin voltear a ver a quien estaba a su lado.

-Ooh, Xena no seas así, te noto algo distraída..- dijo el dios de la guerra con tono de burla.

-El dios de la guerra, comportándose como amigo... increíble, que descarado eres...-agregó la guerrera aun sin demasiado interés en la conversación.

-Se que has visto a ese ángel...- dijo Ares, tratando de captar de alguna forma el interés de la guerrera

Suavemente se sentó en el suelo recostándose sobre aquel árbol en el cual minutos antes había estado pensando en el querubin.

-Gabrielle...Gabrielle..- repetía suavemente a la vez con temor de ser escuchada por Ares o por el ese bello ángel.

Estaba confundida no entendía lo que sucedia en su interior, que clase de sentimientos luchaban en su mente... en su corazón, era tal vez curiosidad por saber quien era, por que estaba allí....

-Gabrielle....- repitieron sus labios cuando finalmente se durmió.

Pintaba el alba el cielo, con rayos casi sonoros se cubría el paisaje, Gabrielle despertaba de su sueño, emprendió su vuelo después de comer algunos frutos del bosque. Su semblante era radiante.. pues pensaba ese día en encontrar a la mortal que había visto ayer, no sabía por que la ansiedad devoraba su interior, sus ojos buscaban casi enloquecidamente a aquella guerrera, en parte por que deseaba hacer reflexionar a la princesa para que dejara el camino de la guerrera y defendiera la paz sin filo de espada, sabía que seria difícil pero lo haría. Además, sin saberlo sentía casi necesidad por verla de nuevo.

Xena, caminaba por un sendero de árboles en que las sombras de estos se intersectaban dando una fresca sombra, aunque el día era frío , el sol bastaba para no sufrirlo. Esa mañana, detuvo su marcha cuando pudo percatarse de la sensación tan suave que volvía a atraparla, era la misma sensación que sintió al ver los ojos de Gabrielle, era ella... allí estaba curando la herida de un conejito que había quedado atrapado en una trampa de cazadores; la guerrera lentamente se acercó apartando los arbustos:

-Hola...- Xena moría de nervios, su voz fue tenue.

Gabrielle que estaba arrodillada volteó rápidamente desplegando sus alas y despegó sus pies del suelo, observó lo que había estado buscando todo el día, pero en ese momento se acobardó queriendo huir, el conejo huyó; cuando el ángel quiso volar, oyó esa voz que le decía:

El Ángel se sorprendió al oír su nombre en su boca, y sonrió. Más calmada respondió, descendiendo al suelo:

Necesitaba obsequiarle algo a ese ángel, así que se dirigió a la aldea mas cercana, no era de su agrado comprar pero ese día estaba casi emocionada.. debía ser un regalo adecuado a un ángel, sabía que no seria fácil, pues lo que ella le regalara seria de todas formas mundano aunque sea otorgado con cariño... después de buscar casi toda la tarde , su atención se detuvo en un pergamino que llevaba un juglar , junto al rollo  llevaba una pluma azul perteneciente al Quetzal. No supo por que pero ese seria el obsequio perfecto para Gabrielle. Lo compró con unos cuantos denarios, los únicos que tenía para su cena. Esa noche, durmió bajo las estrellas esperando la llegada del nuevo día en que vería a Gabrielle.

El nuevo día comenzaba, el estómago de Xena, hacia ruidos, realmente debía comer, así que comenzó a afilar su espada.

-Tienes hambre?- una dulce voz le obligó a salir de su concentración.

-Gabrielle!, has venido que bueno..... si, tengo hambre...

La guerrera bajó su cabeza. Un dulce calor rozó su mejilla, la suavidad de esos labios la hizo estremecer fue inesperado aquel gesto, Xena no supo que hacer y casi en su oído escuchó la voz que le dijo: "Gracias". Gabrielle desaparcía nuevamente.

Gabrielle subió al cielo y se refugió en una nube, con un suspiro desenrolló el pergamino, en ese instante al tomar la pluma comprendió que su padre Zeus además de la vida, le había otorgado sin decirle palabra alguna el don de escribir. Cuando apoyó la pluma en el papel la tinta misma marco su pulso en él, Gabriellle comprendió lo que significaba poder plasmar sus sentimientos allí; quiso entonces escribir a Xena.

Una gotita de cristal se deslizaba por su mejilla, enrolló el pergamino y lo llevó hasta donde estaba Argo, abrió la bolsa de Xena , colocándolo allí...

La guerrera cabalgaba con parcimonia, perdida en sus pensamientos... perdida en Gabrielle; el invierno ya cubría los bosques, el frío de la noche estaba próximo, decidió acampar cerca de un árbol, junto leña para encender la fogata, una vez hecho todos los preparativos, abrió su bolsa para sacar un poco de pan y de queso que sobraron de la noche anterior, buscando el cuchillo nuevamente recurrió a la bolsa, encontrando así el rollo, desconcertada lo desenrolló, comenzando a leer:

Xena:

(Xena)

No se como te he conocido,

(No se como te he conocido, )

Quizás nuestras propias almas se buscaron,

(Quizás nuestras propias almas se buscaron,)

En cada noche yo he de encontrarte en mis sueños.

(En cada noche yo he de encontrarte en mis sueños.)

Se que no esta bien pero es que yo... te necesito para ser fiel a mi misma,

(Se que no esta bien pero es que yo... te necesito para ser fiel a mi misma,)

Necesito que estés aquí para poder sonreir,

(Necesito que estés aquí para poder sonreir,)

Siento que eres parte mía,

(Siento que eres parte mía,)

No porque te ame igual que a cada ser que camina esta tierra,

(No porque te ame igual que a cada ser que camina esta tierra,)

Sino por que siento que te amo mas que a los demás,

(Sino por que siento que te amo mas que a los demás,)

Quiero olvidarte ya y recordar lo que he sido sin ti,

(Quiero olvidarte ya y recordar lo que he sido sin ti,)

Lo que he podido hacer sin necesitar ver tus ojos,

(Lo que he podido hacer sin necesitar ver tus ojos,)

Preciso convencerme y así poder entender

(Preciso convencerme y así poder entender )

que lo que siento por ti, es solo lealtad que exige una amistad,

(que lo que siento por ti,es solo lealtad que exige una amistad,)

debo confesar, amiga, que este sentir me asusta.

(debo confesar, amiga, que este sentir me asusta.)

es que además me has ayudado a salir de mi, para estar en ti...

(es que además me has ayudado a salir de mi, para estar en ti...)

es que debo admitir que estoy sola sin ti...

(es que debo admitir que estoy sola sin ti...)

Espero que puedas entender que no puedo verte más.

(Espero que puedas entender que no puedo verte más.)

Lo siento, tanto.. es como un ardor que está quemando mi herida,

(Lo siento, tanto.. es como un  ardor que está quemando mi herida,)

Quiero que sepas... amiga... que siempre te llevaré en mi alma.

(Quiero que sepas... amiga... que siempre te llevaré en mi alma.)

Adiós.

(Adiós.)

Gabrielle.

(Gabrielle.)

Sus ojos expresaban lo desorientada que estaba, estaba enterándose de que ese ángel la amaba, entonces en voz alta exclamo:

-¡¿En dónde te encuentro para decirte que Te Amo, Gabrielle?!- Exclamó Xena, casi con desesperación.

En su interior se preguntaba acerca de que haría si no volviera a ver a Gabrielle. En la fría noche su voz hizo eco, se oía chispear el fuego, mientras Xena leía una y otra vez las palabras de su ángel tratando de buscar en cada línea un poco de amor, pues lo halló y ya no era suficiente esas letras, necesitaba encontrarla.

Pintando el alba Xena se dirigió apresurada al lugar donde había visto por primera vez a Gabrielle; al llegar al lugar se sintió feliz y pensó en esos ojos , inspiró profundamente, desmontó de Argo agachándose recogió una pequeña rama del suelo y jugando con ella entre sus dedos sonriendo pensaba en Gabrielle, desenvainó su espada y la colocó sobre la hierba fresca cubierta de escarcha, miraba a su alrededor buscando a su querubin. Y como si sus almas se llamaran, Gabrielle sintió la necesidad de ir a aquel lugar donde por primera vez encontró esa bella alma que ya no abandonaría su vida. Allí estaban las dos ahora frente a frente:

-Gabrielle...- suavemente dijo Xena con sus ojos en los de la bardo- Te he buscado porque ...te necesito. Y se que tu también... Te amo Gbarielle, que más necesitas que te diga, para entender que me he enamorado de ti?-casi suplicando pidió- Ven, esto es el amor Gabrielle no puedes negarte, eres un ángel pero es que no te has dado cuenta que también eres mujer?

Gabrielle escuchaba esa voz que le desmoronaba el interior, finalmente plegó sus alas y se acercó a Xena:

Entonces sucedió, Xena tomó entre sus manos el rostro de Gabrielle, por los dioses que su piel era suave, lentamente acercando su rostro al de Gabrielle tocó sus labios con los de ella el calor tan puro que envolvía esa boca hizo temblar a la valerosa guerrera, nunca labios tan puros la habían besado y por fin allí estaba con el ser que más amaba, la humedad comenzaba a cubrir el beso, su lengua se dio paso entre los bellos labios de su amor, su lengua sutilmente buscó la de Gabrielle, que casi instintinvamente y por el sentimiento que sellaba ese momento con ternura encontró la de Xena, ambas se enlazaban deliciosamente. Xena abandonó los labios de Gabrielle quien permanecía con los ojos cerrados, mientras que los labios de Xena ahora acariciaban su cuello dibujando allí una línea de besos, ahora sus manos vagaban por la cintura de Gabrielle, y sus bocas ahora se buscaron con más prisa; el ángel con sus brazos sobre los hombros de Xena sujetaba con mas fuerza la cabeza de la mujer de ojos azules buscando mas aproximación entre sus cuerpos. Un terrible rayo partió el árbol próximo a ellas, bruscamente se separaron, observando el cielo gris que antes era azul, las nubes rellenaban el firmamento con oscuridad el sol no dejaba ver su luminosidad, las nubes se abrieron; Zeus majestuoso apareció:

Gabrielle se volvió hacia ella, la besó con una lagrima en sus ojos

Con rabia en su voz respondió a Zeus:
- No te temo Zeus... todo lo que sea amor tiene lugar donde quiera que sea, eso me lo ha enseñado Gabrielle en estos días en que la conocí, por qué he podido ver su alma??? Por que si nuestro amor es prohibido el destino ha jugado así con nosotras... por que ella es mi aire? La ...
Zeus con furia contestó.
- No se que ha sucedido aquí, pero debes ser sabia; deja a Gabrielle proseguir su camino, déjala sola en su camino, aléjate. El Tártaro será tu destino si prosigues con esto.
- Iré por Gabrielle adonde sea!!!, óyelo bien, la amo!- su llanto contenido estalló en su garganta y corrió por sus ojos.
El dios de los dioses desapareció en el cielo que permaneció gris, gotas de lluvia mojaban el rostro de la guerrera, junto con la salubridad de su pena.
Devastada solo con el recuerdo del beso de Gabrielle abrigando su alma y su corazón cabalgó sin destino. Decidió refugiarse en una cueva, allí entre sollozos repetía el nombre de su amor.
- Si la amas búscala, no hay mas condiciones en este amor, tu amor por ella la encontrará...- exclamó una voz sumamente calma.
- Cupido- dijo entre sorprendida y desconcertada.
- Has podido ver su alma por que tu eres parte de ella y ella es parte de ti, la transparencia de su amor lo ha
logrado. Ambas son almas gemelas. Solo tengo un consejo para ti: Ámala. No inventes tu barrera, rómpela,
es eso lo que logra el amor: derribar cada puerta.
Cuenta una historia que hubo una vez, dos personas que se amaban pero, que su amor era imposible para los demás ya que las clases sociales de ambos diferían. Un triste día el padre de la niña decidió casarla con un duque que ella sabia que jamás amaría, él al enterarse de esto prefirió partir y alejarse aunque su dolor era intenso, él se alejó de ella eligiendo el silencio antes de decirle que aun la amaba, sus acciones fueron guiadas por el desengaño que el mismo se había inventado . La damicela decidió entonces acabar con su propia vida, fue así que un dios se apiadó de la triste alma, convirtiéndola en una rosa con espinas. Su color rojo fue así por que simbolizaba el color del amor que correría eterno entre sus venas y las espinas fueron para que se protegiera de los males que la acechaban, pero que no podrían dañar a su amor. Al enterarse, el joven comenzó a recorrer cada camino buscando la rosa que tendría espinas pero, que al ser su amor sabia que las espinas se incrustarían en su piel pero no le harían daño, toda su vida pasó buscando la rosa, viviendo para siempre con las manos teñidas en sangre. Una tarde cuando su cien había sido plateada por el tiempo; entre los plieges de su piel tomó aquella rosa que había estado en su jardín todo ese tiempo y esas espinas no le hacían daño, la cortó la beso, se refugió en la sombra de un árbol y cerró sus ojos para siempre. Recuerda esta historia. El amor todo lo puede, todo lo cree, todo lo espera, el amor no es egoísta, el amor está siempre en ti. Solo sigue tu corazón , él sabe hacia donde va... solo tu amor por Gabrielle podrá guiarte.-explicó pausadamente, y luego se desvaneció .  Xena apresuradamente se levanto del suelo.
- ¡Cupido! – gritó pero no fue escuchada.
Tenia mil preguntas en su interior; pero se conformó recordando cada palabra que le dijo el dios del Amor. Estaba decidida. Daría su vida o su alma por Gabrille.  Iría a buscarla donde fuere hasta al mismo Tártaro .
Se levantó decidida sin rumbo pero con un solo objetivo en su mente: hallar a Gabrielle. Las gotas sonoras de la lluvias comenzaban a cesar.
- Me han dicho que me buscabas.....- una voz muy dulce interrumpió el pensamiento de Xena.
- No quiero perderte, lo sabes verdad?- dijo mientras sus ojos brillaban.
- Lo se..... ahora lo se, te amo Xena....Te amo....- dijo Gabrielle presurosa a abrazar a esa guerrera en la que sembró su amor.
- Ohh, Gabrielle pensé que....- La bardo cubrió sus labios con su dedo índice. – shhhh, no lo digas, lo entregare todo por ti, creí que dejarte y alejarme de ti seria mejor para las dos, pero cómo puede serlo si la otra parte de mi alma esta lejos de mi? –agregó Gabrielle con sus ojos fundidos en los de Xena.
Una luz enceguecedora cubrió a Gabrielle, la guerrera se apartó debido a la luminosisdad
- Gabrielle!!!!- grito Xena, extendiendo su mano hacia ella
- Xena! Ahhhhhh!!!!!!- exclamó Gabrielle entre desesperación y llanto.
La luz era muy fuerte y no dejaba ver a Xena que pasaba con la bardo, la luz había suspendido en el aire al ángel. Sus alas comenzaban a deshacerse, su túnica blanca desaparecía, la desnudez vistió el cuerpo de la niña... pues ahora ya no era un ángel sino una mortal, cayó al suelo sobre la tierra mojada, la guerrera se acercó velozmente hacia ella sin palabras cubriéndola con una manta.
- Estas bien Gabrielle?
Perdí mis alas Xena, las perdé- decía Gabrielle entre lagrimas.
Todo va a estar bien...- dijo Xena besando su frente
- Te amo hija y sólo quiero que seas feliz.. ahora eres mujer, el amor te ha fortalecido, tu libertad será las alas de mi amor, vivirás hija en este mundo difícil pero así aprenderás que el amor te enseñará las salidas de cada laberinto.- Los ojos de Zeus estaban llenos de ternura, el dios había comprendido que el amor era la única forma de salvar al mundo de su amargo destino.
- Gracias, padre... – exclamó Gabrielle con una sonrisa que embellecía su rostro, abrazándose mas fuerte a Xena.
En el templo de Cupido se respiraba un aire festivo. El sol doraba las cumbres, los campos resplandecían en verdor y los labios de Gabrielle y Xena se unían para jurar su amor eterno mas allá del tiempo.
- Las declaro mujer y mujer para que los dioses bendigan sus bellas almas y aprendan a andar juntas cada tramo de los días difíciles y bellos que vendrán.
- Esta rosa es para ti – Xena le entregó a la bardo una rosa con espinas.
- Tiene espinas me lastimará- cuestionó la bardo intrigada frente a aquella acción de su amante.
- No lo hará- contestó Xena con calma y convicción.
Gabrielle confió en la palabra de su guerrera y la tomó sin temor.
- Por qué no me ha dañado?- prosiguió enteramente sorprendida
- Es una larga historia... –Dijo Xena con una sonrisa fresca.
- Para nosotras será una larga noche, mi amor...- añadió Gabrielle con una expresión risueña
- Como tu digas mi ángel.... – continuó Xena acercando el cuerpo de la bardo hacia ella.
Esa noche como cada noche que ha pasado desde entonces, sus almas se unieron en un solo beso, en una suave caricia, en un solo deseo. Sus vidas reincidieron en cada anhelo, en cada recuerdo... Gabrielle no necesitaba alas para llegar al cielo por que el amor de Xena la llevaría a cada nube para siempre. Y su amor se reflejaría en azul del cielo por la mirada de Xena y en la claridad de los campos por el verdor puro del mirar de Gabrielle.
Cuentan los ancianos de las costas del Mediterráneo que en la estela de cada cometa que surca entre los mantos de estrellas es allí donde Gabrielle y Xena viven para iluminar el amor de quien lo desee. Por que Zeus desde el cielo envío a Gabrielle para que enseñara a Xena que el amar no era sólo una fantasía, ni sólo una palabra sino una razón para vivir. Quedan en la historia los pergaminos que dicen: “No importa lo que sangres buscando en cada rosa el amor, lo importante es que aprendas de las heridas y jamás pierdas las esperanzas de poder hallarlo alguna vez”.

FIN......