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KARMA Y
REENCARNACION
Aunque resulte difícil de comprender, son muchas la personas que recuerdan supuestas vivencias anteriores a esta vida que tuvieron en otro tiempo y en otro lugar. Son vidas que transcurrieron dentro de otro cuerpo material, de otra persona, cumpliendo así la ley del karma de perfeccionamiento espiritual del alma, conseguido a través de una rueda de sucesivas reencarnaciones en el plano físico, adoptanto diversa forma de vida en este mundo y quizá, también en otros.
VIDAS PASADAS
Las personas que recuerdan vidas pasadas suelen hacerlo fortuitamente tras sufrir algún contratiempo o accidente, por creencia filosófica espontánea o bien provocado mediante la estimulación del psquísmo bajo trance hipnótico. Estos individuos recuerdan vidas anteriores de personas que ellos no conocen y con las que sin embargo, sintonozan a través del recuerdo extracerebral estimulado. Este hecho les lleva a reconstruir acontecimientos vividos por esa otra persona que existió con anterioridad a ellos y bajo circunstancias históricas completamente diferentes.
FILOSOFIA DE LA REENCARNACION
Esta filosofía ha sido propagada por las más antiguas religiones del mundo, mucho antes del cristianismo.

Sin embargo el hinduismo, religión que data desde el siglo VI antes de nuestra era, le otorga una importancia fundamental en el proceso evolutivo del hombre. Pitágoras estaba firmemente convencido de que algunos animales eran seres reencarnados que habían retrocedido en el proceso de progresión reencarnacionista en busca de la perfección del alma. Platón defendía que el grado humano más elemental era el que correspondía a un tirano y el más elevado era el de un filósofo o artista, y aseguraba: Quienes viven honestamente mejoran y quien lo hace de forma inocua empeoran su suerte, incluso pueden descender de grado y pasar a ser un animal o un animal pasar a ser hombre o nuevamente volver a ser hombre.

LA LEY DEL KARMA
El hiduísmo sostiene el hecho de la reencarnación apoyándose en el proceso energético de la ley kármica causa efecto. Esta es una ley cósmica equivalente al hecho de que cualquier acto positivo o negativo genera una respuesta kármica recompensativa o castigadora para conseguir el equilibrío en la evolución del alma. Este mecanismo va reproduciendose mediante sucesivas vidas en la Tierra, las cuales tienen por única misión purificar el alma del ser hasta alcanzar la perfección. A lo largo de las distintas reencarnaciones vamos progresando en el nivel de conciencia hasta alcanzar la perfección total, que es la consecución del hombre perfecto. El proceso kármico reencarnacionista se basa en las leyes inmutables del nacimiento y la muerte, aunque una vez encarnado dentro de un cuerpo físico, el ser tiene la posibilidad de moverse libremente según los impulsos que su libre albedrío le dictamine.
A pesar de la prefiguración de la existencia, el ser humano posee la facultad de la libertad individual que le permite elegir voluntariamente el desarrollo de su vida, llenándola de experiencias positivas y negativas. El comportamiento del hombre puede eliminar su viejo karma y crear uno nuevo de valor más elevado en la escala de nuestra purificación espiritual.
Cuando se comprende el objetivo de la reencarnación, se toma conciencia de que el proceso evolutivo tiene como objeto igualar la existencia de todas las criaturas. Se comprende que nada hay al azar en la vida y que todo tiene su mecanismo compensatorio; ello proporciona calma al espíritu. Así se hace comprensibles por que unos seres están bien formados y otros no, por que unos están sanos y otros enfermos, y por que unos son ricos y otros pobres espiritual o materialmente.

El hecho de no recordar nuestras vidas anteriores tiene una razón de ser: la ausencia de condicionamientos previos a nuestra vida actual. Cada vida debe vivirse libremente sin elementos condicionantes de ningún tipo, de lo contrario el ser no evolucionaría. Si tuvieramos recuerdos de nuestras vidas anteriores actuariamos según lo que ya conocemos e iriamos en busca de las mismas personas que nos ayudaron, de familiares, estariamos en los mismos lugares, tendriamos las mismas experiencias y en suma actuariamos de forma predeterminada, por lo tanto el proceso evolutivo sería nulo.