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Los
Poderes Terapéuticos del Chocolate
En los siglos XVII y
XVIII se escribió mucho sobre las propiedades terapéuticas del chocolate. La
creencia de los aztecas en el poder del chocolate viajo con éste, y fabricantes
y conversos divulgaron sus propiedades como antídoto contra el cansancio y la
debilidad. Soldados, eruditos y clérigos lo usaron durante periodos de
prolongado esfuerzo físico, intelectual o espiritual. Ahora sabemos que son las
grasas y los carbohidratos del chocolate los que proporcionan combustible al
cuerpo. Su contenido en grasas significa que el chocolate es un alimento que e
digiere poco a poco y produce una sensación de saciedad. Su contenido en
hierro, que lleva oxígeno al cerebro, puede tener como consecuencia un
incremento de la actividad mental, aunque no está demostrado totalmente.
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(por
cada 100 g) |
Chocolate |
Chocolate |
Chocolate |
|
Proteínas Grasas Calorías Hidratos de carbono Calcio Magnesio Hierro Zinc Carotenos / vitaminas A Vitamina EE Tiamina Riboflavina Niacina Vitamina B6 Vitamina B12 Folato Vitamina C |
4,7 29,2 525 64,8 38 100 2,4 0,2 40 0,85 0,07 0,08 0,4 0,07 - 10 0 |
8,4 30,3 529 59,4 220 55 1,6 0,2 40 0,74 0,10 0,23 0,2 0,07 trazas 10 0 |
8,0 30,9 529 58,3 270 26 0,2 0,9 75 1,14 0,08 0,49 0,2 0,07 Trazas 10 0 |
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Fuente: La composición de los alimentos, de McCance y Widdowson |
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Aunque la relevancia del
análisis nutricional es cuestionable si el nivel de cacao sólido o la marca de
chocolate empleada no son conocidos, podemos ver por esta tabla comparativa que
el chocolate sin leche, considerado como infinitamente superior, no arroja unos
resultados tan buenos como seria de esperar.
Al no contener leche,
este tipo de chocolate aporta la mitad de proteínas que el chocolate blanco o
con leche, y mucho menos calcio. Las proteínas son vitales para el crecimiento,
restauración y mantenimiento del cuerpo; el calcio es esencial para la
contracción muscular, incluyendo los músculos que hacen funcionar el corazón,
y para el sistema nervioso, la actividad enzimático y la coagulación de la
sangre. El chocolate sin leche contiene menos grasas, y alcanza los niveles mas
altos en hidratos de carbono, magnesio ( un constituyente esencial de nuestras células
corporales, muy importante para obtener energía a partir del alimento que
ingerimos), hierro ( esencial para producir células rojas sanguíneas y
transportar oxígenos por todo el cuerpo) y niacina ( que interviene en la
producción de energía a partir de la comida). El chocolate sin leche también
es menos calórico. El chocolate blanco, a veces menospreciado por los expertos,
contiene mas calcio, zinc, caroteno y riboflavina (vitamina B2) que el chocolate
sin leche.
El chocolate contiene determinados alcaloides –
sustancias orgánicas que se encuentran en las plantas- que tienen un efecto
poderoso sobre el cuerpo. El mas importante es la teobromina, que estimula el
funcionamiento de los riñones y actúa como diurético. El chocolate también
es un estimulante del sistema nervioso central, con un efecto similar al de la
cafeína, que también tiene el chocolate. La teobromina constituye el 2% del
grano de cacao y unos 200 mg de ella están en una tableta mediana. El contenido
de cafeína es menor: 25 mg por tableta, la cuarta parte de cafeína de una taza
de café.
Una serie de
“pruebas” hechas con el chocolate por homeópatas han demostrado claramente
sus efectos estimulantes. Un experimento llevado a cabo con una decocción de
granos de cacao tostados y disueltos en agua hirviendo produjo “una excitación
del sistema nervioso similar a la causada por una infusión concentrada de café
negro” y “un estado excitado de la circulación manifestado por una
aceleración del pulso”. Curiosamente, al realizar la misma prueba con granos
de cacao sin tostar no se observó ninguno de estos efectos, llevando a la
conclusión de que los cambios fisiológicos habían sido causados por las
sustancias aromáticas desprendidas durante el tueste.
Las afirmaciones de que
el consumo de chocolate es perjudicial se basan casi siempre en el exceso de azúcares,
grasas vegetales y aditivos contenidos en el chocolate de baja calidad. El
chocolate de primera calidad contiene manteca de cacao puro sin aditivos grasos,
y un elevado porcentaje de cacao sólido y por consiguiente menos azúcar –en
algunos casos, nada. Las afirmaciones mas concretas de que el chocolate provoca
migraña, obesidad, acné, caries y alergias han sido refutadas por un buen número
de expertos médicos:
MIGRAÑA. El queso y el
chocolate han sido citados como productos que causan migraña, provocada por las
altas dosis de tiamina que supuestamente contiene. El chocolate, sin embargo, sólo
contiene una pequeña cantidad de tiamina.
OBESIDAD: Es poco
probable que el chocolate sin leche de primera calidad sea causa de obesidad ya
que contiene menos azúcar que el chocolate barato y, dado que es mas caro, es
menos probable que se cometan excesos en su consumo.
ACNE: Una serie de
estudios americanos no han encontrado ninguna relación entre el consumo de
chocolate y el acné entre los adolescentes. Los responsables mas probables son
los desequilibrios hormonales y la escasez de grutas frescas y verduras en las
dietas habituales de los adolescentes.
CARIES: El chocolate se
disuelve en la boca y su contacto con los dientes es breve, por ello el riesgo
de estropearlos es menor que el asociado con el consumo de dulces o caramelos
blandos, que permanecen en la boca durante mas tiempo.
ALERGIAS: Menos de un 2%
de la población tiene genuinas alergias a algunos alimentos, y la del chocolate
es rara. Es probable que sean las nueces y la leche la causa de estas alergias,
así que conviene comprobar que ingredientes intervienen en cada caso.
El tema de si el
chocolate es o no una sustancia adictiva siempre suscita acaloradas
discusiones.Determinados historiadores sociales relatan incluso casos de
adiccion al chocolate y los relacionan con delitos cometidos con el objetivo de
satisfacer una creciente necesidad en su consumo. En 1991, el experto dietista
francés Michel Montignac da este consejo en su libro “Comer sin engordar” :
“Hay que limitar el consumo del chocolate, pues tiene una naturaleza adictiva.
Una buena forma de controlar la “chocoadiccion” es beber una gran vaso de
agua”. Linda Henly, escritora norteamericana contemporánea, recomienda
positivamente que las personas propensas a las adicciones consuman chocolate
para satisfacer sus necesidades, afirmando que sus ventajas superan con creces a
las de otras sustancias: “El chocolate no te convierte en una persona estúpida
y torpe, en alguien incapaz de manejar maquinaria pesada... No tienes que hacer
contrabando de chocolate cruzando fronteras... La posesión, incluso la posesión
con afán de lucro, es algo perfectamente legal”.
Algunos expertos médicos
opinan que la teobromina y la cafeína contenidas en el chocolate son la causa
de sus supuestas propiedades adictivas, pero también lo podría ser la
feniletilamina que es una sustancia química del grupo de las endorfinas, que
tiene un efecto similar al de la anfetamina, con el que la feniletilamina está
relacionada. Al introducirse en la sangre, las endorfinas elevan el estado de ánimo,
creando una energía positiva y sensaciones que van de la felicidad a la
euforia. La feniletilamina también esta naturalmente presente en el cuerpo
humano. Se ha descubierto que los niveles de esta sustancia en el cerebro
aumentan cuando uno experimenta ese estado que llamamos “enamorarse”, que
evidentemente tiene mucho que ver con lo que sentimos cuando le hincamos el
diente a un buen chocolate.
Los amantes del chocolate
harían bien en no confundir dos cosas tan distintas como el anhelo y la adicción.
El anhelo es un deseo no satisfecho de una sustancia placentera, ya sea
chocolate, una tostada con mantequilla o una copa de café. El anhelo lo provoca
habitualmente el estrés, y la sustancia deseada hace desaparecer la tensión
mas efectivamente que cualquier otro medio por lo que puede mejorar el
rendimiento de una persona al incrementar su capacidad de concentración y
reducir su fatiga.
La adicción, en cambio,
es el consumo habitual de una sustancia, alcohol o drogas, que se va
convirtiendo cada vez menos efectiva para satisfacer una necesidad y que como
consecuencia provoca la aparición de un desagradable síndrome de abstinencia
cuando se intenta abandonar el consumo de la sustancia en cuestión.
El chocolate no se puede
incluir en la categoría de sustancia adictiva, si bien se ha dicho que la
presencia de glucosa desencadena un aumento en la producción de endorfinas
–los opiaceos naturales del cuerpo-, que pueden desencadenar un ciclo de
anhelos.
Las mujeres son grandes
consumidoras de chocolate, y hay varios estudios que tratan de explicar las
razones de ello. Aunque muchas saborean el chocolate como una delicia sin
sensación de culpabilidad o como alimento energético, otras parecen casi
obsesionadas por el chocolate. Mientras preparaba su libro, publicado en 1995,
“Por qué necesitan las mujeres el chocolate”, Debra Waterhouse llevó a
cabo una encuesta que reveló lo que piensan las mujeres de este asunto:
| El
97% afirmó sentir algún tipo de antojo, y entre ellas el 68% citaron al
chocolate como una de las causas del mismo. | |
| El
50% elegiría el chocolate antes que el sexo. | |
| El
22 % eran mas propensas que los hombres a la hora de elegir el chocolate
para elevar su estado de ánimo. |
Los psiquiatras han
sugerido que el mecanismo que regula los niveles corporales de feniletilamina
pueden ser defectuosos en algunas mujeres. Ello podría explicar su tendencia a
abusar del chocolate como consecuencia de un conflicto emocional –sería un
modo instintivo de automedicación para compensar un desequilibrio en las
sustancias químicas que controlan el estado de ánimo.
Waterhouse afirma que los
alimentos que provocan anhelo se definen por las influencias culturales, los vínculos
afectivos, los gustos y las costumbres, y factores biológicos, químicos y
fisiológicos.
En el caso del chocolate,
el “prozac de las plantas”, Waterhouse incluye entre sus componentes neurolépticos
una sustancia llamada seratonina que contiene propiedades tranquilizantes.
Aunque puede sr estadísticamente
cierto que a las mujeres les gusta más el chocolate que a los hombres, también
lo es que para ambos sexos, y para gentes de todas las edades, el chocolate
puede representar muchas cosas. Probablemente son muchas las mujeres que podrían
citar a mas de un hombre para quien el consumo de chocolate es mas regular y
compulsivo que el de ellas.
Lo que si podemos decir
es que la seducción que ejerce el chocolate, y su perenne atractivo, sigue
siendo tan fuerte hoy como lo era para los príncipes y princesas mayas del
siglo IV.
(Christine
McFadden - Christine France/ "La gran enciclopedia del chocolate")