HISTORIA




  San Mateo de Gállego se asienta sobre la margen izquierda del río que le da apellido, entre Zuera y Peñaflor, al pie de los montes que responden al propio nombre del pueblo. La huerta cerca el núcleo urbano, aunque buena parte de ella haya sido sacrificada para la construcción de chales y casas de recreo. Aun así, la agricultura manda, pues suena la canción del agua a todas horas, y hasta el núcleo urbano se convierte en cauce de riego, abriendo paso al canal de la Violada.



  La acequia de Camarera la cual divide el pueblo en dos partes a colaborado y a contribuido a perfeccionar los sistemas de riego de este municipio.



  El barranco de la Mascarada se abre paso en el monte, que alcanza su cumbre máxima en el alto de Crucetas, de 403 metros. Ni siquiera el secano, pues, deja de ser ribereño.



  Es un pueblo próspero, que ha sabido ir a más con el paso del tiempo. Se revela en su propio censo: 49 fuegos a fines de siglo XV; 117 casas, 95 vecinos y 449 almas a mediados del XIX, según Madoz; 975 habitantes en 1900; 1799, en 1950, y 2254 en la actualidad.



Resulta difícil imaginar ahora que en el pasado fue aldea de Zuera y barrio de Zaragoza. Figuró, además, como sobrecullida, vereda y corregimiento de la capital, hasta que se construyó en Ayuntamiento propio en 1934, y completó su topónimo, ya que hasta entonces sólo se denominó San Mateo, y a partir de 1857 aparece ya oficialmente como San Mateo de Gállego.



La dependencia de Zuera viene de muy antiguo, prácticamente desde el origen del lugar, pues ya en el siglo XIV, con fecha 26 de abril de 1361, se da cuenta de un documento por el que Pedro IV de Aragón vende a su hermano Fernando "la villa de Zuera, con su aldea de San Mateo". Cinco años más tarde, el 24 de Julio de 1366, el mismo monarca volvió a vender estas posesiones a la ciudad de Zaragoza. Sin embargo, Juan Bautista Labaña dejó constancia, en 1610, de que San Mateo "era aldea de Zuera", y mantuvo esta condición hasta que alcanzó su plena independencia municipal en el ya citado año 1834.



  Por lo demás, se cuenta que el lugar fue reconstruido por Alfonso I el Batallador, poco antes de conquistar Zaragoza.



  El acceso más directo, desde la capital, es por Montañana y Peñaflor, siguiendo la carretera paralela al Gállego, remontando las aguas por su margen izquierda.

escudo y bandera plano del municipio