Preparación
Se sazona con sal y pimienta molida cada pechuga. Se coloca ½ loncha
de jamón york, ½ loncha de bacón y la mitad de 1 pimiento.
Se hacen los rollitos cerrándolos con un palillo de dientes.
Se pone el aceite a calentar y cuando está en su punto se pasan
los rollitos ligeramente por harina y se fríen. Se separan en un
plato una vez que están dorados.
Se retira un poco de aceite, no dejando más que lo preciso para
freír la cebolla picada, los dientes de ajo cortados en 4 trozos
cada uno y la ramita de perejil. Una vez doradas las cebollas y los ajos,
se añade el pan rallado, se dan unas vueltas y se agrega el vino,
las pastillas de caldo desmenuzadas y algo de agua. Se da un hervor a la
salsa y se pasa por el pasapurés, apurando bien la cebolla (si se
quiere también se puede hacer con la batidora).
Se colocan los rollitos en una fuente de barro, cristal o porcelana resistente
al fuego y se vierte la salsa encima añadiéndole el resto
del agua para que queden cubiertos los rollitos (o casi cubiertos).
Se preparan los champiñones lavándolos muy bien y cortándolos
en láminas más bien finas. Se ponen en un cazo con la mantequilla
y unas gotas de limón. Se hacen así durante unos 5 a 10 minutos.
Se ponen a cocer los rollitos durante 20 minutos. Se prueba entonces la
salsa, por si hubiera que añadir sal (las pastillas ya salan).
Pasados unos 15 minutos, se incorpora lo que queda del zumo de limón,
el perejil picado y los champiñones con su jugo. Se mezcla bien
y se cuece durante 5 minutos más. Se puede servir con arroz blanco
o con picatostes de pan frito adornando la fuente.
Este plato se puede preparar unas horas antes y calentarse en el momento
de servir.