|
|
|
Que contar, que escribir
sobre el Prestige que no se haya
hecho ya de uno u otro lado... Unos se
quejan y piden ayudas e
indemnizaciones, otros afirman
con una increíble caradura que
siempre hubo galipote en nuestras
costas... ( quizás sea verdad
pero deberían recordar que el
progreso es hacia adelante)
Pescadores
sin trabajo , mariscadores y
perceberos arruinados...
políticos avergonzados ,
capitanes arrestados ,
propietarios de petroleros
siniestros y desconocidos... y
mientras el mar engulle más y
más basura como un pozo negro
sin fondo , alimentándose de la
miseria e insensatez humana.
NUNCA
MAIS
Sí pero
cómo, quien... y
hasta cuando.
Con
estos desastres un poco de
nosotros muere con el mar ,
nuestro dios , amigo y aliado.
Cuanto tiempo faltará para que
la educación de las personas
haya evolucionado hasta el punto
en que a nadie se le ocurra dejar
un rastro de basura tras su
visita a la playa. Cuánto hasta
que ningún fumador superviviente
apague su vicio enterrándolo en
la arena. Un sentimiento interno
que haga tan extraño el ensuciar
los océanos como el devorar a
las propias crías o el orinar en
los alimentos. Y así exista una
conciencia innata en el ser
humano que le impida profanar el
paraíso acuático, una
infranqueable barrera moral que
le haga respetar su entorno tan
puro y virgen como le fue
ofrecido. Mientras, bucearemos
entre plásticos, surfearemos en
aceite e intentaremos contagiar
nuestro amor y respeto por
Neptuno a los que nos rodean.
|