logotipo

img_google

 

AMPHISBAENIA

Los lagartos ápodos son los únicos excavadores verdaderos entre los reptiles.

Tres de las cuatro familias de lagartos ápodos carecen de toda traza de extremidades e incluso pueden haber perdido los restos de las cinturas pelviana y escapular que otros reptiles ápodos conservan. Una cuarta familia, la de los quirotes ( Biperidae), han aumentado el tamaño de sus patas anteriores; su cuerpo se ha vuelto alargado tras la cintura escapular y da la impresión de que las manos no solo son grandes, sino que se hallan situadas en la cabeza, por lo que también se denominan lagartijas con orejas.

Las manos ayudan al animal a desplazarse por encima del suelo y contribuyen a empezar la excavación.

Todos los lagartos ápodos forman túneles mediante movimientos fuertes de la cabeza. La forma de ésta es variable, según sus necesidades excavadoras, y el cráneo es más resistente que el de otros reptiles tamaño similar. En algunas especies, el cráneo está protegido por queratina dura; en otras, por escamas con una superficie de baja fricción. Los párpados están fusionados; los ojos están situados profundamente bajo l a piel transparente. No existe abertura externa del oído, y las narinas apuntan hacia atrás, con lo que la presión tiende a cerrarlas y no les entra tierra al excavar.

Bajo el suelo, los lagartos ápodos impulsan sus cuerpos mediante movimientos de acordeón y rectilineos. La piel, situado en anillos alrededor del cuerpo, esta bastante suelta y puede deslizarse sobre éste, doblandose como un fuelle. En el desplazamiento rectilineo, porciones de la piel se hallan fijas contra la pared del túnel y los músculos estiran del tronco, generando la fuerza necesaria para penetrar en el suelo.

Una vez que la cabeza llega al final del túnel, puede ser meneada y luego retirada un poco antes del siguiente impulso. No obstante, la mitad de las especies han separado el esfuerzo de extender el túnel del de ensancharlo. Primero hacen penetrar la cabeza y luego utilizan varios músculos para presionar la tierra contra el suelo y el techa del túnel. Así evitan transportar la tierra a la superficie.

Los miembros de la familia más común, los lagartos ápodos verdaderos (Amphisbaenidae) han especializado su sistema de ensanchado del túnel. O bien poseen una cabeza en forma de quilla vertical, y la mueven de lado a lado tras la penetración, o bien en forma de pala horizontal, que es levantada para comprimir la tierra en el techo del túnel.

El rineurino de Florida, el único miembro viviente de la famila Rhineuridae también tiene cabeza de pala, pero difiere mucho de las especies africanas y sudaméricanas en la naturaleza y disposición de los huesos implicados en formar de pala.

La familia Trogonophidae está formada por lagartos ápodos de hocico con reborde que excavan de forma rotativa y oscilatoria. Su cara tiende a ser una placa aplanada por delante de los ojos. Los bordes de dicha placa forman rasquetas que raspan una capa de tierra del final del túnel, de forma que el tronco puede apretarla contra la pared en el próximo movimiento. Son los únicos lagartos ápodos con sección transversal triangular del cuerpo y del túnel.

Los lagartos ápodos se alimentan de pequeños artrópodos, gusanos e incluso vertebrados que son reconocidos por el olor o el sonido. El oído está modificado de forma que el sonido es detectado por un tímpano situado al lado de las mandíbulas.

 

Amphisbaenia fuliginosa

Volver a la página principal